Las vueltas de la impunidad en 3600 días

No se abrió ayer el debate por el nuevo juicio por Cristian Reyes, ejecutado por un policía en 2006. La querella, amparada en un fallo reciente de la Corte local, pidió cambio de Cámara, dado que con dos absoluciones previas la Quinta Cámara en lo Criminal no garantiza imparcialidad. Ahora se espera el dictamen de la fiscal y la resolución para asegurar una nueva instancia.

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3600 y más, porque dentro de 29 días se cumplirán exactos 10 años del impune homicidio de Cristian Reyes por parte de Mario Biasiori, policía local que lo ejecutó la madrugada del 12 de abril de 2006, luego de detenerlo y sacarlo al exterior de una casa en Luján, forcejear al esposarlo e intentar introducirlo a un móvil y perseguirlo por varias cuadras del barrio Buena Vista hasta darle un impacto fatal en pleno rostro. En la jornada de ayer estaba estipulado el tercer juicio oral por estos hechos en Tribunales Provinciales y nuevamente fue aplazado porque los abogados querellantes  de Alicia Vargas -madre de Cristian y quien ha sostenido la lucha por su memoria y justicia durante estos largos años- hicieron una petición ante la Quinta Cámara del Crimen para que el proceso quede en manos de otra Cámara. El abogado Pablo Salinas explicó que presentaron un escrito en base al reciente “fallo Quijano” emitido por la Corte local, por el cual “cuando se anula una sentencia debe intervenir la Cámara subrogante siguiente, no la Sala, a fin de garantizar la imparcialidad, entonces como en 2014 se anuló el fallo de Gil de Chales, corresponde que pase a otra Cámara para evitar cualquier tipo de sospechas, por más que ahora el juez a cargo sea el doctor Gonzalo Guiñazú”.

Salinas fundó los motivos de la presentación en la fuerte posibilidad que -de ser absuelto- Biasiori podría reclamar que se trata de la tercera vez, con lo cual puede pedir la nulidad de todo el proceso y la causa caería definitivamente. En cambio apuntó que no existe peligro de que la causa prescriba más allá del pronunciamiento que debe hacer la Cámara, dado que la cláusula de los diez años no funciona en casos de funcionarios públicos. Amplió: “Biasiori puede hacer un planteo y nunca más hacerse el juicio, preferimos esperar uno, dos, tres meses antes de correr ese riesgo. Nosotros queríamos que se abriera el debate ahora pero si no hay garantías y esto no prospera, por más que lleguemos a la Corte pueden anularlo antes, recordemos que lo absolvieron con una probation y la segunda absolución fue apelada y anulada por la Corte”. Ambas absoluciones fueron de la Quinta Cámara, respectivamente a cargo del juez Escot y la jueza Gil de Chales. Carlos Varela completó a su colega: “Si la Quinta Cámara dice que no, empezará el juicio en estos días. Si la Quinta Cámara acepta, pasa a la Sexta y esa también tiene que decir que sí y el juicio se hace ahí. Si dice que no, como una dice que no y la otra dice que sí, tiene que intervenir la Corte”.

Seguir sobreponiéndose

Cerca del mediodía -y como era de esperar por la familia y los querellantes- el juez corrió vistas a la fiscal Laura Rouselle, quien debe dictaminar y -de viabilizarse el traspaso jurisdiccional a la Sexta Cámara- estaría en condiciones de continuar con la acusación. La experiencia muestra que sea cual sea la Cámara, el Poder Judicial es claramente reticente a condenar a policías por estos delitos. Por ejemplo, es en la Séptima Cámara donde con sentencias dispares, recayeron tres juicios de casos letales de violencia policial cometidos contra pibes en distintos puntos del Gran Mendoza, en fechas muy próximas al asesinato de Reyes, producto de una rienda suelta a “la mano dura” propiciada por el entonces gobernador Julio Cobos con asesoramiento en materias de seguridad, entre otros, del actual gobernador Alfredo Cornejo. Dadas «los pases» y la poca voluntad de quienes deben enjuiciar en las distintas Cámaras, tampoco es imposible que la causa de Reyes llegue finalmente a la Séptima. Se consigna en una nota en vísperas de este juicio, que ya fue suspendido en noviembre por “razones técnicas”:

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“Como explicó Alicia Vargas, este aberrante hecho de gatillo fácil fue el detonante de una nefasta serie de asesinatos de jóvenes pobres de parte de la Policía de Mendoza durante la gobernación de Cobos: al asesinato de Cristian sucedieron los de Mauro Morán, de 14 años, muerto por una bala policial el 5 de mayo; tres semanas después fue asesinado estando en el piso Jonathan Chandía, de 20 años, en un retén policial en calle Boulogne sur Mer; y el 7 de enero del año siguiente, en un hecho similar, resultó muerto Jonathan Oros de 18 años, en el barrio San Martín”. Los asesinos de Morán y de Oros fueron condenados apenas a cuatro años, aunque el crimen del chico de Perdriel finalmente quedó impune, en tanto que en 2008 se dictó prisión perpetua contra el asesino de Chandía”.

Es decir, como señaló hace pocos días el abogado Lucas Lecour a Zepa: “La última sentencia importante fue hace más de dos años por el asesinato del chico Franco Díaz, y fue ejemplar por la contundencia de los hechos, el impulso de la querella de la familia, el reclamo social y porque el policía llevaba apenas seis meses en la fuerza, es decir que no tenía chances. Y no es que no ocurran nuevos hechos, al contrario, los informes demuestran que se incrementan a la par de la impunidad”. En relación a esta nueva postergación de justicia por Reyes, Lorena Rubio, responsable de la Campaña Contra la Violencia Institucional, redobló el acompañamiento y apoyo a la familia y expresó que “ojalá este nuevo retraso tenga sus frutos y el asesino de Cristian sea juzgado como corresponde, saldando las enormes deudas que el Estado tiene con las víctimas de hechos de violencia institucional”.

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Fotografías: Campaña Contra la Violencia Institucional Mendoza.

Y Alicia Vargas dijo, siempre con el corazón en la boca pero esta vez -y a pesar de todo- hecho generosa sonrisa: “Estamos corriendo riesgos en esta Cámara, qué puede hacer Guiñazu de diferente de los que hicieron Escot y Gil de Chales, creo que la cosa va caminando, si pasamos a la Sexta tenemos más posibilidades de ir adelante. Después de diez años, de tanta espera, de ir y venir, está buena esta nueva oportunidad. Hay que sobreponerse al dolor, a la injusticia y a la mentira, que es lo que más mal me pone, las mentiras de este policía y de toda la institución detrás, pero hay que mantenerse y hay que pelear, viendo otros casos y otras mamás que también están pasando lo mismo, más Miriam Medina que siempre está con nosotros, dándonos aliento y fuerza. Y creo que también tiene que ver mucho dios. Voy a seguir hasta el último día de mi vida, aquí voy a estar, luchando por la justicia de mi hijo. Espero buenas noticias, tengo fe, si hay una imparcialidad entonces el juez tiene que ser justo”.

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