“El pantano está dentro de mí”

El multipremiado film La chica danesa llegó a las salas de Mendoza desafiando, desde el arte, los roles y las identidades de género.

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La película, dirigida por Tom Hooper (Les Misérables, 2012), es una adaptación de la novela homónima de David Ebershoff, publicada en 2000, basada en la vida de Lili Elbe, quien en 1930 se sometió a la primera intervención quirúrgica de cambio de sexo de la que se tiene registro.

En ciento veinte minutos, Einar y Gerda Wegener, un matrimonio de pintores daneses de los años ‘20, son dichos a través de un relato estético, equilibrado, casi tibio, amoroso.  La chica danesa es recuperada por Hooper sin estridencias pero con esos matices que hacen que ciertos temas urgentes se vuelvan conversación pública, política.

[La trama muestra tanto los tormentos físicos como los dolores psíquicos padecidos por Einar/Lili a través de las diferentes instituciones que intentan someterlo a la norma heteropatriarcal]

“El pantano está dentro de mí” musita Einar durante el proceso de descubrimiento/ transformación/ construcción/ devenir en Lili, primero a través de travestirse y más tarde, aceptando la propuesta médica del cambio de sexo.

La incomodidad de Einar con su cuerpo de varón, su sufrimiento psíquico por querer “ser una mujer de verdad y completa», ubica a Lili dentro del film como ícono para el debate político de la lucha LGTTBI y para instalar el tema en nuestra conversación cotidiana. Las estadísticas señalan que la expectativa de vida de las personas trans, en la actualidad, es de 35 años y sus condiciones materiales de existencia tienen que ver con la falta de acceso a la salud, el trabajo, la educación y la vivienda. En América Latina, entre 2008 y 2014 se produjeron aproximadamente 1500 asesinatos de lesbianas, gays, bisexuales, trans, intersexo y queer, la mayoría de ellos/as no supera los 40 años y se encuentra en situación de prostitución.

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La historia narra tanto los tormentos físicos como los dolores psíquicos padecidos por Einar/Lili a través de las diferentes instituciones que intentan someterlo a la norma heteropatriarcal: la institución médica, por medio de tratamientos “correctivos” y normalizadores distintivos, no ya solamente de una época, sino de una manera de apropiarse de los cuerpos “desviados” por parte del poder médico que perdura hasta nuestros días; la institución psiquiátrica/psicológica, usando etiquetas y rótulos encasilladores de patologías tranquilizadoras del statu quo que más profundizan que alivian la honda melancolía que acompaña a Einar desde el comienzo; la institución del matrimonio, ubicando a varones y mujeres heterosexuales dentro de la norma aceptada y a gays, travestis, transexuales como lo enfermo, torcido, infecto; la institución patriarcal, finalmente, ridiculizando al diferente, al sensible, al gay, al raro/a, al otro/a y castigándolo por eso, de todas las formas que el orden establecido instaura para ello: la mirada sórdida, la burla ridiculizante, los golpes de furia misógina y homofóbica.

En el proceso de advenir Lili, Gerda, la compañera de Einar, juega un papel fundamental. Ella lo anima, lo invita, lo espera, lo comparte, lo ayuda, lo cuida, lo despide, finalmente… lo libera, permitiéndole ser sí mismo/misma. “El pantano está dentro de mí”, dentro de todos, dentro de todas y de las múltiples posibilidades de ser.

Mirá el trailer:

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