Moreno, liberación y después

Fue casi como si se hubieran tomado punto por punto los reclamos que la militancia hizo cinco días antes en relación a la falta de participación de las bases hacia el interior del justicialismo y el kirchnerismo locales. Por eso, la presentación en sociedad que La Néstor Kirchnner ofreció el 22 de febrero es valorada como un necesario baño de mística peronista, con discursos de todos los sectores que se ven representados políticamente a través del ex secretario de Comercio, Guillermo Moreno. Fueron más de mil quinientas personas las que desbordaron las instalaciones en la tarde del Club Báltico, a puro cantito y murga, con abiertos intercambios entre militantes de distintas organizaciones políticas, sociales y sindicales y una atenta escucha para con cada uno de las y los referentes departamentales, provinciales y nacionales -más de una veintena- que antecedieron en los discursos al principal conductor de la naciente agrupación. «Vienen por el peronismo», dijo al reforzar la importancia de la campaña de afiliación masiva al PJ.

LNK01SUn buen ejemplo de lo que a manera de brecha entre dos modelos de país representa Moreno es el de tres compañeros que en camino al acto oyeron de un acaso futuro despedido que paseaba con su novia y al ver pegado el panfleto promocional del encuentro exclamó pelo en pecho: “¿Quién puede ir a ver a ese tipo, por dios?”. La respuesta fue lapidaria: “Acá tenés tres, que no seremos pibes, pero en cualquier caso siempre para la revolución”. Y así llegaron y se confundieron en la masa en movimiento entre remeras y carteles con inscripciones kirchneristas y se afiliaron al PJ y se sintieron colectivamente fortalecidos ante la renovada esperanza creciente en medio de una de las peores derrotas para los sectores populares y medios que bancaron y seguirán bancando un proyecto nacional. Y con la enorme alegría que en parte se explica por la confianza en el nivel de conciencia militante y en parte por lo que con su aliento, capacidad de mensaje y picardía provoca Moreno. Esa alegría que es uno de los principales pilares de la identidad popular y que -hagan lo que hagan- jamás podrá ser apropiada por los diseñadores y representantes del odio y que se refleja en los cánticos contra Macri -“sos cagón”, le espetan los militantes, “ese tipo” le dice Moreno-, Clarín y la oligarquía.

Desde la esquina

LNK03SHubo análisis, reclamos y señalamientos -hacia Sergio Massa y Alfredo Cornejo principalmente- de todo tipo de parte de cada una de las personas -“militantes genuinos”- que se sumaron al micrófono antes que Moreno, mientras que una ávida y continua fila de compañeras y compañeros llenaba las fichas para afiliarse al Partido Justicialista como necesaria respuesta al planteo manado desde La Néstor Kirchner en diciembre pasado. El objetivo -ya en marcha, con decenas de miles de afiliados en todo el país- es copar el partido en vísperas de la renovación de autoridades, a fin de oponerse a los intentos externos de Macri y a los desprendimientos internos y hacia la derecha de quienes se van acomodando con Massa para aggiornar al movimiento para los próximos y duros años de lucha. En palabras de Moreno, “no somos pretenciosos, lo menos que pedimos es que el próximo presidente del partido no acompañe a Macri a Davos el año que viene”.

Así, luego del anuncio de la apertura de una Unidad Básica en Capital, pasaron entre otros Marcelo Aparicio, dirigente local de la agrupación y delegado del Satsaid, uno de los gremios mejor parados desde diciembre en cuanto al estado de lucha, asamblea y movilización permanente, que habló de “los enemigos del pueblo”; y Sergio Mastrapasqua, de la Confederación General Económica, que explicó el “momento aciago que a nivel nacional y provincial están viviendo el empresariado y los trabajadores ante la furia de los conversos”, furia a la que se enfrentan los empresarios tildados de “rebeldes” porque “no convalidan las políticas antipopulares que dejan en la calle a 60 mil personas”, con “la virtuosa alianza entre dirigentes de las PYMES y los asalariados”. Otros sindicalistas y referentes completaron el panorama haciendo bandera la solidaridad para con los miles de despedidos y por la liberación de la dirigente Milagro Sala. Pero también apelando a la memoria viva del general Valle y los fusilados de José León Suárez, a la resistencia en la proscripción y al “luche y vuelve”, a la larga noche dictatorial en la que desaparecieron a “nuestros mejores compañeros” y a la inclaudicable lucha de las Madres, a las políticas entreguistas del menemato y a las “mil flores” nacidas con Néstor; todo esto atravesado por las huellas imborrables del peronismo como “acto de amor del pueblo”, según la indestructible definición de Evita.

Las siemprevivas flores de la historia

LNK04SEntonces llegó Moreno, uno de los mejores exponentes de la década ganada, “el patriota que defendió la mesa y el trabajo de los argentinos”, dueño de una lógica, una verba y un carisma implacables. Y así desplegó su “portaviones”: “Compañeros del alma de Mendoza, hoy sí que están transpirando acá pero la diferencia con ellos es que nosotros transpiramos amor y ellos odio”. Y se dirigió a los compañeros de la causa nacional y del movimiento peronista, especialmente a aquellos “que no nos acompañaron con sus votos”, porque “debemos mirarnos a los ojos y comprometernos a recuperar esos votos que valen doble, porque son como la plata, que cuando uno no la tiene es porque la tiene otro y la diferencia es que unos no tienen nada y otros tienen todo”. En esa suma y resta, recuperar entre 6 y 8 por ciento de los votos significa recuperar de 12 a 15 puntos “para que el pueblo peronista vuelva a ser la mayoría que se merece, hagan la aritmética que hagan”.

“Nos precisamos todos, están nuestros jóvenes, nuestra gloriosa Jotapé, a los que amamos porque son nuestros hijos, pero también hay muchos de pelo blanco que peinan canas, muchos que fueron la flor que sembraron Evita y el General y de ahí nuestro honor y nuestra gloria”

Del manual de matemáticas pasó al de historia argentina: “Nos precisamos todos, están nuestros jóvenes, nuestra gloriosa Jotapé, a los que amamos porque son nuestros hijos, pero también hay muchos de pelo blanco que peinan canas, muchos que fueron la flor que sembraron Evita y el General y de ahí nuestro honor y nuestra gloria”. Entonces el discurso de Moreno se encarna en el de Walsh, con invariable reminiscencia a Un oscuro día de justicia, a pesar de su liderazgo único, porque les habla a los de siempre, “a los de los bombardeos, a los trabajadores, al peronismo perseguido por los terrorismos”, porque “el pueblo entendió que lo podían matar pero nunca cambiar su ser peronista”. Porque hoy como ayer se hace terrorismo “para que uno no actúe de acuerdo a su nivel de conciencia”, entonces “los compañeros se organizaron y trataron de volver y a la luz del día los fusilaron por decir soy peronista y voy a seguir siéndolo y treinta años después nos volvieron a matar porque amamos la justicia social y cumplimos hasta las últimas consecuencias el mandato que con mucho amor nos enseñó Perón y que es que no queremos nunca un solo pobre en la Argentina”.

Guillermo Moreno en Mendoza; Afiliación, familia, comida y sobremesa:


Conciencia, desembarco y confrontación

LNK02SLlevando el análisis a la actualidad, Moreno habló en términos de “oligarquía”, “renta”, “infraconsumo” y “comida” -“este hombre ha generado el hecho más brutal de un gobernante que es el aumento del precio de la comida y hoy miles de familias no pueden comer”, dijo-, “porque tan oligárquicos son que necesitan una sociedad pre-peronista para lo cual algunos de los nuestros le hicieron de rueda de auxilio”. De allí que la afiliación masiva tenga como meta “impedir el desembarco de las tropas oligarcas en nuestras costas” porque esta “es la primera vez que nos vienen a correr la línea de lo que está bien y de lo que está mal, naturalizando que un 25 por ciento de pobres es como el día, el sol o la lluvia”.

Frente a ello “la confrontación”, ya sedimentada gracias al “nivel de conciencia peronista”. Entonces los pasos son afiliar primero a la familia y después en el barrio para disputar las internas, donde «hay muchos pavos reales pero yo les voy a ganar a todos” y luego “objetivar la lucha para elegir a los mejores compañeros y volver a ganar, volver a tener otra década ganada”. “Imaginénse todo lo que hay que hacer”, propuso, y tendió como claves la unidad entre el movimiento obrero y el empresariado nacional organizado, “despacio y con inteligencia porque estamos apurados, porque los portaviones son difíciles de mover pero cuando se mueven…”

Guillermo Moreno en Mendoza, Los mejores días:

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