Otra victoria zanjonera

Esta noche, 27 años después de su nacimiento, Los Alfajores de la Pampa Seca presentan “Por un gol”, su quinto disco. Con esa excusa pero con claras intenciones (no dichas) de solamente hablar otra vez con Sergio Bonelli (uno de sus fundadores) nació esta charla/entrevista en la que también se habla del nuevo disco.

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Por Pablo Guaycochea
(Las fotos e imágenes se las robamos, tenemos una incunable pero no la encontramos)

Arreglamos la entrevista por Facebook. Un mecanismo que a fines del siglo pasado –época en la que tuve la oportunidad de conocerlo- a ninguno de los dos se nos hubiera ocurrido. Ni las siestas más calurosas en el Barrio FOECYT elevaron nuestra imaginación al punto Messenger. En realidad, imaginación no nos faltaba pero se ocupaba en otras cosas. Pactada la cita, se concretó vía teléfono celular. Creo que en aquellos días tampoco lo hubiéramos planeado así pero la distancia y la urgencia por la inminente presentación de un disco habilitan el mecanismo –y de hecho, si este entrevistador no lo contara usted no se hubiera enterado de todo esto, solo es una confesión dolorosa-. Comenzamos así…

P.G.: Saquémonos de encima rápido las preguntas clásicas, ¿Por qué el disco se titula “Por un gol”?

Sergio Bonelli: Por un gol es un tema basado en una anécdota mía. De niño, existía la leyenda, y creo que todavía subsiste, de que si te tragas un chicle te morís, se te pega en las tripas y ya está, te moriste. Y resulta que me ocurrió, jugando a la pelota, a los 6 años. Cabeceé y me tragué el chicle. Creía que me iba a morir, estaba seguro que me iba a morir. Dejé de jugar, me senté en el cordón de la vereda y los chicos me decían: “¡Eh! ¿Por qué no jugás?” Yo no decía nada, no hubo ningún dramatismo, simplemente me quedé a esperar la muerte. Esa sensación de volver a casa diciendo ¡Uy, estoy viviendo de regalo! Esas cosas de niñez… y que también, creo, tiene que ver con tomar riesgos, inconscientemente en este caso. Como diciendo, capaz que estás dispuesto a dar tu vida por un gol. Roberto (Fiat) tomó esta anécdota e hizo una hermosa canción, y pensamos que era lindo título para un disco.

P.G.: Segunda pregunta clásica, ¿Cómo se logra mantener una banda por 27 años?

S.B.: A mí me parece que hay un trayecto que es como el de la familia, por supuesto que en este caso es optativo, donde se persiste en lo mismo. Y resulta que surgen diferencias pero cuando cada uno sabe qué es y para qué está, todo eso se lima y lo que te queda es una familia, y así nos sentimos. Me imagino que los demás deben saber para dónde yo arranco y se dirán entre ellos “bueno, dejémoslo pasar un rato, que se calme”, y así todos. En realidad, creo que dentro de la experiencia humana uno no sabe mucho y por eso es que tiene ese valor de experiencia. Y por eso, cuando has podido sortear algunos años, mirás al costado y lo que tenés no son solamente músicos o compañeros, son hermanos. Hay que aclarar que ideológicamente hay una unidad de pensamiento y de sentir que es muy importante.

P.G.: Ayuda también que no haya intereses creados en una posible división de bienes…

S.B.: (Risas) Sí, claro, seguro, seguro. Sí, realmente nosotros nunca hemos estado cortando tortas de las más caras. Estamos ahí por el gusto.

P.G.: Ahora en serio, estimo que habrá ayudado mucho la posibilidad que se dieron de tener proyectos personales paralelos, con otras búsquedas.

S.B.: Exactamente. Porque no podíamos desaguar todo en un solo proyecto, iba a ser medio suicida. Y en cierta forma, uno en un grupo tiene que hacer un proceso de adaptación para promediar una expresión que nos contenga a todos. Estamos viendo, hasta políticamente, las dificultades que hay para tener una unidad, incluso estando de acuerdo. Es bastante complejo. Uno tiene que tener alguna contención para lo personal, darle curso, ser coherente, realmente eso ayuda mucho.

Bonelli

Bonelli suele convertir siempre las preguntas clásicas en interesantes. Vale decir: la rema. Probablemente porque ha contestado muchas a lo largo de su carrera. Es más, tal vez todas las de este diálogo deban ser agregadas a esa lista.  La charla sigue con el intento de profundizar en la parte artística del nuevo disco. Pero no fuimos tan rigurosos y rápidamente salpicamos con otras cuestiones que, a decir verdad, son parte constitutiva de lo artístico.

P.G.: Después de 27 años y cuatro discos, llegamos a las once nuevas canciones de “Por un gol”. Estimo que el recorrido seguirá dentro del rock y el blues pero ¿Cuál es la búsqueda musical específica de esta nueva propuesta?

S.B.: Creo que en este disco hemos conseguido una síntesis. Estilísticamente vos sabés que Los Alfajores siempre hemos tocado rock y blues pero no siempre lo mismo. Este disco exactamente es un muestrario de todas las cosas que hacemos. Pero lo que me enorgullece en lo personal, es la madurez y la síntesis. No hay cosas de más, los arreglos son preciosos. Tenemos arreglos de cuerdas en varios temas que los hizo Miguel Greco, arreglos de viento en varios temas, unos los hizo Walter Casciani y otros “Fugy” Altavilla. Hay una cantidad de personas involucradas que enalteció el disco, como Gonzalo De Borbón en los teclados. Es un disco que es muy natural, muy simple y para mi muy, muy profundo. Está atravesado por las muertes de la mamá de Carlos (Casciani) y la mía. La casa de la mamá de Carlos era nuestra base, donde íbamos a ensayar, y cuando terminábamos ella nos decía “che, hoy estuvieron más apagados o más pulentas”, era un tester para nosotros. Y mi mamá, Coca, en lo personal es una luz para mí, porque no solamente fue una mamá, fue un ser importante. Por eso una canción lleva sus nombres. También está muy presente la situación que estamos viviendo como país en varias canciones. Algunas, lamentablemente, escritas en otras épocas, de cierta manera proféticas. Creo que el disco temáticamente abarca mucho y musicalmente está perfecto, muy lindo.

P.G.: Te adelantaste a la siguiente pregunta que tenía que ver con eso, con las letras, con las temáticas. Por lo que decís, además de las historias de infancia, barrio y amores, se mantiene el compromiso social de siempre.

S.B.: Claro, porque hay una militancia humana, que puede ser partidaria o no partidaria, pero el solo hecho de existir te hace estar en alguno de los dos bandos, estás en el bando de los que bombardean o de los que son bombardeados. Lo peor de todo es cuando el que es bombardeado se cree que está arriba del avión.

P.G.: Hablás de militancia humana, ¿podrías ampliar esa idea?

S.B.: En el sistema de decisiones, en lo básico, uno tiene dos caminos, uno es compartir y el otro es adueñarse. Todo en el sistema es una invitación al desmadre, una invitación a ser un separado del resto. Dejarse llevar te echa a perder y para ser más o menos coherente tenés que pelear. Una cosa es más fácil que la otra. Obviamente muchos toman el camino más fácil. Decidir pelear es una decisión personal, y eso es una militancia, por un sistema de valores o por no echarte a perder simplemente.

P.G.: Hoy un factor importante de ese sistema es la tecnología. Y se dice que la tecnología ha facilitado mucho el proceso de grabación. En el contexto de la salida de un nuevo disco ¿cuál es tu lectura sobre esto?

S.B: Casi te diría que nos hemos inclinado por un naturalismo, el sonido es actual pero hemos tratado de hacer las cosas como se hacían muy en el pasado. No entrar en parafernalias de estar semanas grabando bases rítmicas sino en una sesión meter todas las bases, en otra todas las guitarras, como se hacía en el pasado, y optimizando el tiempo de estudio. No entrar en cosas faraónicas. Ya el hecho de que hagamos un disco físico es una cuestión del pasado. Es más, ahora me están diciendo “che, hay gente que ya no tiene dónde escuchar los CD´S” (se ríe). En el mundo tecnológico el músico en vez de tocar su música va a trabajar en función del sonido, desplaza su foco creativo y queda solamente encerrado en sonar bien o no sonar bien. Nosotros ya hemos dado un par de vueltas y sabemos que, por ejemplo, una composición como El Arriero es eterna.

P.G: Ante un acontecimiento cultural, como lo es la salida de un nuevo disco, y en el contexto en el que se da en esta ocasión ¿Cómo ves las políticas culturales a nivel local y nacional?

S.B.: Particularmente siento, y en algún punto lo compartimos con el resto de la banda, que hay una gran ausencia. Mendoza siempre ha sido particular, siempre ha habido una carencia. Pero en la actualidad vemos que en lugar de favorecer el desarrollo cultural se lo está empobreciendo y se está yendo a un esquema en el que la autogestión es el camino que queda. Afortunadamente en años anteriores se pudo crear la ley de la música. Y los músicos, con sus propios aportes al INAMU (Instituto Nacional de la Música), pueden financiar sus proyectos. Pero, a nivel general, se sigue con el cierre de lugares y hay una cierta persecución ideológica. Culturalmente tampoco se está gobernando para todos.

P.G: Mientras tanto, por estos días nos aturden artistas foráneos en la fiesta de la cerveza, una bebida que si somos puristas también es foránea por aquí.

S.B.: Yo diría que eso no está mal si las otras cosas estuvieran bien. Pero resulta que como esas cosas que tienen que estar bien no están bien, hasta esto de que el público tenga acceso a bandas que no puede ir a ver a Buenos Aires queda en contraste con la ausencia de políticas culturales. Como funcionario me encantaría poner a Peteco Carabajal a tocar gratis para un gran público, ese no es el problema. El problema es que a los músicos locales les cueste tanto y no tengan llegada. Si ese apoyo estuviera lo otro no estaría nada mal.

P.G: Mientras no sea Romeo Santos…

S.B.: Bueno, ahí está, ese es todo un tema. Lo que pasa es que somos una civilización que no sabe que es lo que va primero. No sabemos si va primero el valor o la conveniencia, y al haber una confusión entre lo que conviene y lo que es realmente valioso, nos cuesta mucho determinar qué es lo importante. Para ilustrarlo, si vos te comés una hamburguesa porque está rica, está todo bien. Ahora si estás haciendo facha con una situación que te ha sido implantada, ahí está todo mal, aunque el acto sea el mismo.

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Una característica destacada e histórica de Los Alfajores son sus gacetillas de prensa. Cualquiera que se interese por una arqueología zanjonera deberá hacer referencia a esas piezas de difusión que, cada fin de semana, ocupaban el lugar del diario que algún periodista perezoso deseaba llenar sin mayores esfuerzos. Eran textos a medida, se publicaban enteros. Esta ocasión no ha sido la excepción. La gacetilla que llegó -y que también ahora publican en su fan page– relata los padecimientos de salud de los decanos de la banda. Afortunadamente, también hay sangre joven…

P.G: Volvamos a la banda. Desde hace un tiempo incorporaron a otro miembro de la familia Casciani, a Paula. Ahora, según se nos advierte en la gacetilla de prensa, y estimo que debido a su juventud, es la encargada de entregar las dosis de medicación adecuada para el trío fundador.

S.B.: ¡Claro, sí, alguien que esté fresco! Es un gusto tenerla a Paula en la banda, desde pequeña era llevada a los recitales de Los Alfajores, tiene el repertorio en sangre. Y verdaderamente, una presencia femenina entre tres viejos varones es muy importante, a todos nos hace bien, nos hace mejores personas. Se cuidan los señores en lo que dicen, está muy bueno. Siempre he sentido que la mujer en el escenario enaltece cualquier cosa que se haga.

P.G.: La presencia de la mujer en el mundo diría yo, creo que en horas el mundo será de ellas, no sé cuál es tu opinión.

S.B.: ¡Sí, sí, indudablemente! Frente a la visión de la que venimos, de varón como el dueño del mundo, uno ahora siente, acá no hay que meterse. Ya estás viendo que hay territorios que no son tuyos, y los estás reconociendo como tales y eso es muy importante. Eso ha llevado mucha lucha. Y es muy importante que siga así. Que se acabe esa cuestión de que por ser varón te podés meter en cualquier lado. Se está experimentando un límite que no conocíamos y entonces tenemos que cambiar nuestras mentes los varones, y avanzar a una nueva masculinidad, en el caso de los que venimos deformados de otras épocas.

P.G.: Entonces, con la dosis de medicación adecuada, y luego de la presentación de este disco, entiendo que el plan a futuro es continuar con la banda.

S.B.: Sí, si los facultativos no indican otra cosa. Sabemos que ésta es de las épocas más duras para planear cosas pero a la vez tiene ese valor de la militancia, y nuestras canciones siempre han sido una buena manera de enfrentar las crisis.

P.G.: Y de generar lugares de resguardo y para compartir.

S.B: Exactamente, es muy importante eso. Sobre todo porque como muchas cosas tienden a encerrarnos, y de eso uno se tiene que cuidar mucho. Estar socializado y compartir es en un punto necesario, ya ni siquiera conveniente… es necesario.

El 4G nos hizo un guiño. La llamada no se cortó hasta que nosotros lo decidimos. Fue una larga charla para el medio utilizado aunque corta para la calidez del diálogo que propone Sergio Bonelli. No faltará oportunidad para otro cara a cara, sin mediación tecnológica. Por lo pronto, la próxima juntada es esta noche, a las 21:30 hs, en el Espacio Cultural Julio Le Parc. Por un gol y por un rato necesario para compartir, socializar, oír historias zanjoneras y sentir nuevamente la música de Los Alfajores de la Pampa Seca. Ahí nos vemos.

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Los Alfajores son:
ROBERTO FIAT en guitarra y voz
SERGIO BONELLI en guitarra y voz
CARLOS CASCIANI en batería
PAULA CASCIANI en bajo y voz

“POR UN GOL” es el 5to. Disco de la banda y fue grabado entre abril y agosto de 2017, en el estudio “Reloj de Arena” de y por Víctor Silione, en el estudio “Doble pulgar” de Javier Romero y en el estudio “Espejo de agua” de Omar Duarte quien también masterizó. Las ilustraciones del arte de tapa son de ANDRÉS GUERCI y el diseño de arte de tapa de FERNANDO “FER” PRADO.

Músicos invitados en el disco:
PABLO “SOPLETE” QUIROGA: Armónica
GONZALO DE BORBON: Teclados
LEONARDO “FUGY” ALTAVILLA: Trompeta y trombón
VÍCTOR SILIONE: Violín
GABRIELA GUEMBRE: Violoncelo
JOAQUIN GUTIERREZ: Viola y MIGA: Contrabajo y arreglos de cuerdas
WALTER CASCIANI: Saxos