«Vislumbres en la niebla»

Sobre el libro Todos estos años de

gente. Encuentros con escritores

notables,

de Christian Kupchik. (Buenos Aires,

Modesto Rimba, 2017).

 

Christian Kupchik, nació en Buenos Aires y vivió en París, Barcelona, Estocolmo y Montevideo. Publicó cinco volúmenes de poesía. Uno de ellos, Transatlantik, en sueco, mereció el Premio Cultural del Ayuntamiento de Estocolmo. Además, Los colores de la vigilia verá la luz muy pronto. Publicó también el libro de relatos Fuera de lugar en 1995 y las antologías En la vía – Cuentos desde un tren (2004) y Relatos de París (2005). Ha publicado también los ensayos Emanuel Swedenborg. La arquitectura del cielo, en 2004 y El Dorado, en 2008.

Un diálogo entre Jorge Luis Borges y Susan Sontag, ocurrido en Buenos Aires, en la Feria del Libro de 1985, y una «carta» de ella a él, de 1996, sintetizando y agradeciendo el legado del gran escritor argentino… Estos dos textos son el Bonus Track del libro Todos estos años de gente. Encuentros con escritores notables, de Christian Kupchik. Ediciones Modesto Rimba se anota con este título en la lista de editoriales argentinas que este año no han desperdiciado papel, al incorporar a su catálogo este volumen exquisito, pleno de reflexiones literarias y de anécdotas de notables escritores. Kupchik vuelca en estas páginas sus encuentros con Anthony Burgess, John Updike, Joyce Carol Oates, António Lobo Antunes, Dacia Maraini, J. M. G. Le Clezio, Siri Huvstedt, Tobias Wolff, Nélida Piñón, Henning Mankell, John Banville y Antjie Kroog.

Por Juan López

En el prólogo –titulado «Vislumbres en la niebla»– y que robamos para nombrar esta nota, el autor explica sobre las entrevistas, para honrar de algún modo el título del libro: «Los encuentros se produjeron a lo largo de un amplio arco temporal (entre 1985 y 2016), en contextos y ciudades diferentes, con algunos incluso en más de una ocasión. Todas las entrevistas merecieron un pertinente trabajo de edición, por cuanto en su mayoría fueron publicadas ajustándose a una medida obligada de extensión mucho menor. No obstante, se respetó el presente histórico del momento en que fueron realizadas».

No se trata entonces de simples interrogatorios de tono periodístico. No. Ya nos avisa en el prólogo el autor, recorriendo y analizando la tradición y el significado de la entrevista en la literatura, que lo que se viene no será simplemente usar y abusar de comillas y esconderse detrás de las palabras de los entrevistados, asunto que no obstante lo obsesiona: «En cuanto a las formas, se respetó el clásico modelo dialógico en varios casos, en tanto en otros aparecen contextualizadas las respuestas eliminando las preguntas. Una aspiración hacia el futuro sería la extensión del procedimiento, para terminar con la invisibilidad de quien demanda tal como aspiraba Jorge Luis Borges respecto a su obra».

Cada capítulo se titula con el nombre del autor o autora entrevistados y una frase que sintetiza al personaje, y el contenido se organiza tópica o temáticamente mediante subtítulos. Cada entrevistado es presentado con detalle por Kupchik, que inserta entre pregunta y respuesta reflexiones y datos que nos ayudan a comprender mejor esas conversaciones, como explica en el prólogo.

En el primer capítulo, dedicado a Anthony Burgess, asistimos a un diálogo en el Kanal 1 de la televisión sueca entre el escritor inglés y el premio Nobel de Literatura 1978 Isaac Bashevis Singer (Polonia, 1902). El encuentro fue en el marco de la Feria del Libro de Gotemburgo de 1985. Escribe Kupchik: «Ya cerca del final [del diálogo entre Burgess y Singer], cuando la charla viró en torno al amor y la muerte, Burgess recordó a modo de ejemplo un caso paradigmático: “Un compatriota mío, de Liverpool, fue asesinado y el motivo que esgrimió su asesino fue que lo mató por amor. Era un excelente músico, ya sabe, John Lennon…”. Y sigue Kupchik: «El gesto de Singer fue de elocuente incomprensión, mientras negaba con la cabeza. “No, lo siento, no lo conozco”, se disculpó. Burgess, incrédulo, titubeó: “Pero vivía en Nueva York, en el Dakota, cerca suyo”… Singer permaneció imperturbable y con sonrisa dulce e inocente, concluyó: “Sí, discúlpeme, salgo tan poco…”.»

Kupchik entrevista a Burgess cinco años después, en Estocolmo, y le recuerda el «affaire Singer». El escritor inglés hace memoria y reflexiona: «Al principio no comprendí, pensé que se trataba de una broma (…). Al meditar sobre el asunto, entendí que [Singer] me dio una lección. Los escritores estamos acostumbrados a desplegar nuestras plumas de pavos reales y citamos a mansalva, incluso a gente que muchas veces no tenemos idea de quién es. El hecho de aparecer en televisión y decir: “No sé quién es John Lennon”, sin ninguna necesidad de hacerlo –podría haber asentido sin más–, acabé por interpretarlo como un gesto de humildad intelectual admirable».

Momentos
Todos estos años de gente nos pasea por los más diversos lugares de la literatura y del planeta, de la mano de entrevistados que además de pertenecer a otras culturas, han viajado a su vez y abierto mundos nuevos a partir de su producción literaria. Citamos a continuación unas pocas de las numerosas perlas de esta obra.

António Lobo Antunes: «Stevenson decía que un libro que no tiene charme no tiene nada. Por ejemplo, Joyce es un escritor técnicamente magnífico, pero no te conmueve. A mí lo que me interesa es alguien como Descartes, que pasó años intentando comprender el lugar exacto donde el alma se ponía en contacto con el cuerpo». En otro momento: «La literatura no nos salva de nada pero hace algo muy importante que Faulkner llegó a ver muy bien cuando dijo que hace que nos apoyemos solamente en las patas traseras… Así que cuando leo un buen libro, veo una pintura hermosa o escucho una gran sinfonía, vuelvo a encontrar algo de la dignidad humana. Eso hace la literatura con nosotros: nos proporciona una dignidad que de otra manera no tendríamos».

Dacia Maraini: «Tengo la ilusión de que la literatura continúe dando testimonio de su tiempo con sinceridad, que no resulte perseguida como sucede en tantos países y que se la deje ejercer en libertad, porque la libertad de expresión se encuentra entre los derechos más importantes con que contamos. Esa es mi esperanza. Y también que los escritores no se encierren en su jardincito a admirar únicamente su propio ombligo, sino que enfrenten el mundo y sus horrores con ojos atentos y afectuosos».

Antjie Krog: «Me resulta cada vez más imposible vivir una vida honorable en un país donde la pobreza llama a tu puerta tantas veces al día que dejas de escuchar a los pobres. Lo encuentro inaceptable y por lo tanto deseo, a veces, que el sufrimiento de la gente golpee en otras puertas, de otros poetas y en otros países».

Nélida Piñón: «Hace poco leí que una mujer mató a su hijo e intentó suicidarse. Bien, esa mujer es Medea. Toda la historia humana está pautada por versiones trágicas del pasado. (…) Soy una lectora impenitente de los griegos, me fascinan, me enseñan a entender el mundo. Sin ellos, la contemporaneidad es de una banalidad extraordinaria».

Joyce Carol Oates: Para responder a la pregunta sobre su libro On boxing (Sobre el boxeo), la escritora afirma: «El boxeo siempre me ha interesado, como deporte y como fenómeno social. Es un espacio que permite desarrollar la violencia masculina como una prolongación de la guerra. Si bien los protagonistas ejecutan sus ritos de violencia individualmente, lo hacen motivados por una terrible carga de agresividad social. Los espectadores de una pelea suelen vivir un proceso de tensión mucho más intenso que el de los propios boxeadores. Por otra parte, muchos boxeadores constituyen una personalidad fascinante. Conozco muy bien a Mike Tyson, por ejemplo, y puedo asegurarle que es un hombre encantador».

Qué es la literatura
La pregunta anterior sobrevuela y atraviesa todos los diálogos de esta obra. A modo de síntesis, advierte Kupchik «una coincidencia casi generalizada [de sus entrevistados] en concebir la literatura más como joya artesanal que como prodigio, ya instintivo o elaborado a fuerza de oficio». Y cerramos también con palabras de nuestro autor: «Es probable que no siempre tengamos una visión acabada de los contornos reales de quien habla, pero con seguridad sus palabras nos alcanzarán para moldear sobre un vidrio esmerilado el esbozo de otra manera de ser en el mundo».