Estereotipo social: El artista comprometido

Hombre_Computadora

Fotografía gentileza M.A.f.I.A.

 

Por Pablo Doti

Desde siempre, o al menos así lo refería él, se había sentido un iluminado, un hombre que había sido destinado a este mundo para señalar. Pero no era el “arte por el arte” lo que le iba. Siempre discutíamos que si el arte debía o no tener una función social. Su posición era que sí. Y estaba todo bien con esa idea, ojo, no obstante había hecho nido en que era la única finalidad del arte el denunciar. En consecuencia, le retrucaba yo es la finalidad el artista ser una especie de policía cultural que debe andar “denunciando injusticias”. Y a regañadientes, asentía. Pero El Problema era que él quería “pegarla” con la literatura, quería vivir de ella.

La postura romántica del poeta social es una mentira.

Mi amigo construía sus versos con encendidas diatribas sociales pero anhelaba conseguir un suculento dinero por ello. En consecuencia, encontraba “límites”. Luego: no era libre para hablar de todo, hecho, que a simple reflexión, da por el suelo con la idea del artista comprometido solo con la libertad o como se quiera llamar.

Cuando aconteció en la Argentina el advenimiento de la derecha fascista y neoliberal pasamos de un estado de bienestar a uno de incertidumbre y miedo[1] y mi amigo poeta acentuó y profundizó su discurso de denuncia social. Con todo, lo descubrí el otro día: ahora trabaja de troll para el gobierno de Cambiemos. Casi me muero cuando me enteré. Le pregunté que por qué, que si no era una tremenda contradicción. Él me contestó que sí, que lo sabía. Pero también me dijo que no era un boludo y que quería trascender. De algún modo, Pablo, me confesó esa tarde de noviembre, tengo que reputar mi condición de escritor. La imagen lo es todo, ya lo dijo el poeta amigo del diablo y de dios que a todos anda acusando, vos lo conocés, escribe en la revista del gobierno. Y es verdad, lo conozco. Como él, como todos, yo quiero persistir en los anexos de la cultura provincial. Este gobierno no solo me ha provisto un espacio muy amplio para denunciar y no perder nunca tema de escritura sino que también me ha dado un muy lucrativo y estimulante trabajo para mi imaginación.

No pude más que abrazarlo.

[1] Si el mismo ministro de educación, el licenciado en sistemas Esteban Bulrich dijo que el país debía educar a argentinos “habituados a vivir en la incertidumbre”