Audiencia 212 / Day, el advertidor

13-06-17 | Juan Day inició su derecho a dúplica después de que escuchara la réplica de la parte acusadora, realizada en anteriores audiencias. Aunque sobreactuado y algo reiterativo, el abogado se concentró en contestar y desmerecer el trabajo, particularmente, de la Fiscalía.

Texto e imágenes por: Colectivo Blog Juiciosmendoza

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En la jornada del martes se continuó con la etapa de dúplicas. En la fecha, expuso el abogado de los exjueces Luis Miret y Guillermo Petra, Juan Day. Aunque vale aclarar que su retórica a la hora de contestar es más rigurosa y desenvuelta que la de sus compañeros de defensa, su discurso no dejó de develar el lugar en la puja ideológica donde está parado.

En este sentido, el uso en este contexto, de palabras como “grupos terroristas” y “subversivos” para referirse a organizaciones como Montoneros y el ERP no es inocente, sino que lo ubica directamente en un lado de la historia. Day usó ambas expresiones durante su intervención, ante una audiencia nutrida en ambos costados de la sala.

Ya en el principio se preocupó por dejar en claro su idea de que en este proceso hubo selectividad a la hora de acusar. Y “las respuestas debido a la selectividad (que ha dado la fiscalía) han sido insuficientes, las excusas que han dado respecto a esto son pueriles”, dijo.

Detalló, posteriormente, los casos en los que la fiscalía habría manipulado los antecedentes, no llevando expedientes al juicio: “No hubo respuesta al ocultamiento de expedientes, no trajeron al proceso expedientes que mostraban todos los magistrados que habían sucedido a los imputados y se habían declarado incompetentes”, dijo, refiriéndose también a otros expedientes de la justicia provincial que se habrían “escondido”.

Deslizó con toda ligereza opiniones como que “la Secretaría de DDHH no tendría que depender del Ejecutivo, porque el Ejecutivo es el que suele violar Derechos Humanos, tiene que ser independiente”.

Repitió que este proceso es, para él, irregular, y recordó las condiciones en las que se dictó y promulgó la ley 23049, que confirmaría que la incompetencia de los magistrados ya estaba dada de antemano. “Esta ley no se dictó para declarar la jurisdicción militar, sino para sacársela”, interpretó.

Contestó reiteradamente a Vega y a Rodríguez Infante, a quienes acusó (especialmente al segundo) de “faltar el respeto” a los exjueces.

“Lo que nosotros decimos es que el terrorismo de Estado no pudo haber ocurrido sin la pasividad del poder judicial”, concedió, y recordó al abogado Alfredo Guevara, quien distinguía que había diferentes causas respecto a esta pasividad: ignorancia, error, temor o dolo. Sin embargo, destacó que en el marco de este juicio las posibilidades se reducen solo a dolo.

Nuevamente se habría encendido un “reflector que ha tirado una luz que ha distorsionado la realidad”, según comparó, siempre para “tirar por la borda todos los principios legales de un juicio normal”.

Abundaron los gestos de arrogancia, llegó a afirmar “hubieron (sic) muchos ‘advertidores’ a lo largo de la historia”; arrogándose para sí el lugar de dueño de la verdad con capacidad para aconsejar al fiscal Vega, quien desoyó sus advertencias. Incluso osó hablar en nombre de las víctimas que no llegaron a este juicio y ser intérprete de Alfredo Guevara Blanco, reconocido abogado de DDHH que batalló contra la justicia que Day defiende con tanto ahínco.

“Los jueces no fueron héroes, ni mucho menos, pero tampoco fueron criminales”, deslizó: “A los jueces les pasó el terrorismo de Estado por al lado”, agregó después, para opinar incluso que “no sé si sabían ellos que no tenían competencia, quizás se enteraron después y les venía bárbaro”. Hacia el final, apurado por los tiempos que le estableció el juez Piña, apuró su discurso pero no consiguió finalizar.

La próxima audiencia será el martes 27 de junio en horario habitual.