AUDIENCIA 207 / LAS IMPRECISIONES DE LA DEFENSA, AL DESCUBIERTO

29-05-17 | Con claras y contundentes argumentaciones, el fiscal ad hoc Daniel Rodríguez Infante, continuó con el rechazo de las nulidades planteadas por las defensas y dejó al descubierto muchas imprecisiones así como también erróneas interpretaciones de jurisprudencia nacional e internacional.


Texto e imágenes por: Colectivo Blog Juiciosmendoza

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La costumbre internacional, vigente

El representante del Ministerio Público Fiscal abordó en primer lugar lo que consideró como argumentaciones de segundo orden o subsidiarias de las defensas a las que rebatió una por una.

Respecto de las normas que debieron dictarse porque no había costumbre internacional, el letrado aclaró que esas normas se hicieron, precisamente, para reforzar y ratificar los tratados existentes.

De la objeción por la escasa cantidad de Estados adherentes a las convenciones internacionales, aclaró que no hay sustento para ese reclamo. Tampoco lo tiene el argumento de que la Convención de Imprescriptibilidad se limita a los responsables del Eje. Recordó Rodríguez Infante que la defensa se escandalizó e indignó porque no fueron sancionados nunca delitos de lesa humanidad cometidos por soviéticos, pero sí lo fueron, y citó casos concretos.

También repasó que el defensor Ramiro Dillon consideró grave que la fiscalía sostuviera la imprescriptibilidad pero no consideró de la misma gravedad que también lo sostuvieran la Suprema Corte de la Nación, la CIDH y tribunales europeos.

El fiscal reveló que los argumentos del defensor Civit, como los de Dillon, son los mismos que usó el represor Gustavo Di Marco, juzgado y condenado en San Juan y luego prófugo de la Justicia.

Otras argumentaciones de Dillon rebatidas fueron las de que los delitos de lesa humanidad requieren estado de guerra, zanjado esto por tribunales europeos que establecieron que no requieren esa relación; que los delitos de lesa son sólo para desapariciones, cuando no existe limitante y que la imprescriptibilidad sólo alcanza a los máximos responsables, algo que no es así pues el delito de lesa humanidad toma ese calificativo desde el inicio, o sea, en la indagatoria.

El desconocimiento y la confusión de Civit

Daniel Rodríguez Infante llegó a la conclusión de que Ariel Civit demostró desconocimiento y confusión al cuestionar la imprescriptibilidad dispuesta por tratados internacionales ya que acudió a un artículo cuyo objeto es la competencia, no la imprescriptibilidad. Es más, el defensor de Romano y Bianchi mencionó el caso Balza, que fue rechazado en una instancia judicial pero no porque prescribió, como supone Civit, sino por una cuestión de competencia. Y a partir de allí, de argumentos equívocos, interpretó mal otras normas que no tienen que ver con la imprescriptibilidad. A esto se suma que la ley que ratificó el Estatuto de Roma no habla de imprescriptibilidad.

Las inconsistencias de Dillon y su alegato ideológico

El defensor oficial, Ramiro Dillon, dijo que en este juicio se hizo una validación arbitraria de las testimoniales, que él no escuchó dado que no estuvo en ninguna audiencia en la que declararon testigos. Este argumento adolece de todos los vicios posibles. No indicó en qué consistirían esas arbitrariedades y sólo apeló a cuestiones genéricas, imprecisas e ineficaces. Fue entonces cuando Dillon habló de “Los Fiscales del Relato” cuando en realidad él es quien construyó un relato que transformó en un alegato ideológico, pues -aunque suene reiterativo- nunca precisó o indicó las arbitrariedades aludidas ni los hechos.

También se equivocó el defensor oficial al entender que aquí se consideran como plena prueba los testimonios. Obviamente que no es así. Entre las pruebas hay abundante documentación, como actas, libros de novedades, prontuarios, sumarios, Habeas Corpus, etcétera.

Más errores de Dillon fueron otras nulidades planteadas como que hay una indeterminación de los hechos (sí hay determinación, claramente) y que no están incluidos en este juicio sujetos decisivos, que sí lo están. De hecho el fiscal citó a 11. Asimismo el defensor, con los fundamentos de la obediencia debida pretendió hacer creer que se acusa por hechos legales, como detenciones por tenencia de armas de guerra. Lo que aquí se juzga no son hechos legales, sino ilegales, como secuestros, desapariciones, torturas, apropiación de niños, etcétera.

Nulidades nulas

Ramiro Dillon pidió la nulidad de los alegatos, Leonardo Pérez Videla la de los cambios y ajustes y el trío Reig-Lúquez-Venier la de las ampliaciones. Lo hicieron todo en forma genérica, sin decir cuáles cambios objetan y en qué perjudican a sus defendidos.

La plataforma fáctica está intacta y los cambios, ajustes y ampliaciones fueron anticipados, reiterados y mantenidos de modo que no fueron sorpresivos ni intespestivos. El fiscal ad hoc recordó que hay resoluciones de Casación y de este mismo tribunal que zanjan el planteo y lamentó que los defensores no discutieran los hechos concretos.

Este martes Daniel Rodríguez Infante culminó con el rechazo a las nulidades requeridas por las defensas.