40 años

MadresMendoza

Por Pablo Doti

La plaza San Martín había oficiado siempre como reflejo de esa resistencia pasiva que empezó cuando un policía les pidió que circularan. Y así hicieron. Y el movimiento no fue –porque para las desgracias nunca es su exclusiva potestad– solo para la capital. No. Repercutió en todo el país. Porque los milicos gobernaban con mano de hierro en el centro y en la periferia también. Mendoza, fiel reflejo de la represión[1] nacional, contaba con centros clandestinos de detención en los espacios libres de las instituciones.

Supongo que habrá sido como ahora, que a la gente como adormecida, le pasa desapercibido el triste derrotero de quita de derechos que lleva la Argentina.

Pero no todos están dormidos en el país de los teles malditos, no. Algunos resistimos a fuerza de un ejercicio fundamental: leer y escribir. Ya sea con papeles, ya sea con actos. La vida es un camino de espinas si vos te dejás estar. Y las madres no se dejaron estar porque se echaron a caminar. Y esa ronda se transformó en símbolo de lucha y dignidad.

Pasaron cuarenta años. La historia las encuentra acá, todavía de pie, sacudiéndose -¿por qué no decirlo?– la modorra de un gobierno populista y de izquierda que, aún con sus  errores, supo llevar adelante una política de reestructuración social que intento redistribuir la riqueza de un modo más justo y que, a ellas, particularmente a ellas, las cobijó como nunca otro gobierno lo había hecho.

Cuarenta años y todavía es la ronda de las madres un acto de resistencia simbólico contra el abuso del poder. Acá en Mendoza, la provincia pichón del presidente de las doscientas catorce causas, como allá, la tierra del citado encausado, se intentó acallar el gesto simbólico “refaccionando” los espacios. Neoliberales caretas. Pero las madres volvieron a marchar. Porque no es el dónde sino el por qué.

[1] Aunque hay que destacar que tiene su historia singular. En la provincia hubo antecedentes de lo nefasto que luego sería el régimen militar: en el primer lustro de los setentas se fusilaron cerca de cien homosexuales y travestis en la zona de Papagayos.