AUDIENCIA 202 / CONTRA LA IMPRESCRIPTIBILIDAD

08-05-17 | Carlos Reig inició la defensa del expolicía de la Comisaría Séptima, Antonio Indalecio Garro, y dedicó la mayor parte de su alegato a refutar la condición de imprescriptibles, consagrada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, de los delitos de lesa humanidad. La exposición del abogado incluyó a otro expolicía de la misma seccional, José Lorenzo, a quien patrocina Omar Venier.

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Texto e imágenes por: Colectivo Blog Juiciosmendoza

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Defensa técnica

Carlos Reig aclaró, en el inicio, que su alegato está basado en técnica jurídica y que será completado, probablemente este martes, por su socio, Pedro Fernando Lúquez. De inmediato atacó las imputaciones, tanto de Garro como de Lorenzo, al señalar que no tienen querellantes en su contra ni recibieron notificación alguna.

El letrado contratado por Garro comenzó su análisis con severos cuestionamientos a la acusación formulada por Sergio Bonsangüe, quien alegó en diciembre de 2015 en nombre de la Provincia. Para Reig, por falta de conocimiento o de instrucciones, el citado profesional hizo imputaciones que “son nulas, de nulidad absoluta”, porque omitió mencionar pruebas. También lo criticó por adherir a los pedidos condenatorios de los otros querellantes cuando todavía no habían sido formulados.

Cumplían órdenes

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Para Carlos Reig, la Comisaría Séptima de Godoy Cruz no fue un Centro Clandestino de Detención porque, según entiende, todos los que pasaron por allí figuraron en los libros de novedades, incluso Pablo Seydell, Francisco Amaya y Luis Moretti, por cuyos casos son juzgados Garro y Lorenzo. Aseveró que los ahí detenidos recibían visitas y hasta les hacían llegar ropa y comida. No dijo que allí fue visto con vida Rubén Bravo, hoy desaparecido, y sostuvo su afirmación a pesar de reconocer que en la Séptima se producían torturas y que actuaba gente encapuchada, excluyendo, de esta manera, en este grupo, a su cliente y a Lorenzo, cuyos nombres y apodos eran conocidos por todos.

Inmediatamente descartó que ambos expolicías formaran una asociación ilícita ya que eran simples suboficiales ayudantes y no se los puede poner al mismo nivel que los altos mandos militares que planearon y ejecutaron el Golpe de Estado de 1976. Añadió que ellos eran miembros de una estructura reglamentaria y que seguían órdenes como otros funcionarios de esa comisaría, que no están imputados.

La “herejía jurídica”

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Con abundantes consideraciones técnicas y jurídicas, como lo había anticipado, Reig opinó que en este juicio se ha dado una errónea y forzada interpretación de fallos y que la imprescriptibilidad de los delitos de lesa humanidad surge del “derecho de la costumbre y no del derecho penal”. Señaló que la Convención de la Imprescriptibilidad fue aprobada en Argentina en 1995 y que los hechos aquí juzgados ocurrieron 19 años antes.

Para el defensor está probado que no es cierto que los delitos de lesa humanidad no hayan prescripto y calificó como “herejía jurídica” la declaración de imprescriptibilidad dispuesta por la Corte en 2004. Se quejó además por la negación de excarcelaciones o pedidos de domiciliarias bajo el argumento de que el país recibiría sanciones internacionales y, en cambio, afirmó que esas sanciones podrían darse ahora porque ningún tratado autoriza a que se aplique retroactivamente la ley más gravosa como en Argentina. “Han cambiado los casos y las personas no son las mismas pues han perdido ya sus vivencias”, expresó Reig y sumó que para él la Corte eligió más el camino de una “expresión de deseos”.

El martes finalizaba el alegato de Reig. A continuación expondrán Omar Venier y Pedro Lúquez con lo cual finalizarán los alegatos de las defensas.