Macri gato (reflexiones de un ciberopositor)

Macri_Gato

Fotografía: Sebastián Miguel

 

Por Pablo Doti

El término se aplicaba, en un principio, para designar al que pagaba, era el que “gatillaba”. Después, por el fenómeno de traslación lingüística, se lo empezó a utilizar para señalar al beneficiario del “gatillazo”.

Cuenta Rodolfo Belonne que el término en la jerga carcelaria se tomó para designar al “mulo” del “poronga” del pabellón. Lo siniestro de estas psiquis, expone el autor, es que disfrutan de la condición ambivalente de tener autoridad sobre el resto solo porque son serviles hasta el disparate con el líder.

A Macri le empezaron a decir gato en este último sentido, afirma Berlone. Y yo leo que tiene razón, porque desde que el gato asumió el país se ha sumido en un oscuro presente neoliberal donde los privilegios, otra vez, son de un sector minoritario que, por supuesto, es el de los poderosos. El discurso vacío, despolitizado – en apariencia porque se intenta imponer a como dé lugar la antigua idea de que “son todos iguales”, entonces siempre será, es y fue lo mismo, no importa quien gobierne – busca hegemonizar las mentes en la desidia. De ahí la constante simbolización del populismo con el totalitarismo y la demonización del Estado intervencionista.

Gato le dicen a Macri porque gobierna sin escrúpulos para con el pueblo, a base de recortes, ajustes, aumentos y despidos. Le dicen gato a Macri porque con gozo de clase privilegiada le dice a la gente en la cara que va accionar por ellos mientras les quita los remedios a los viejos, las computadoras a los chicos y las cunitas a los bebes. Gato le dicen a Macri porque elimina impuestos a las importaciones para favorecer a los empresarios multimillonarios a costillas del pueblo trabajador que ve licuar su salario. Para el gato es un “gasto más”.

En fin, entendí yo, que gato le dicen a Macri porque transfiere recursos de los sectores más carenciados a los sectores empresariales, generando así una sociedad desigual donde los pobres son cada vez más pobres y los ricos más ricos.

Todo mientras servil, obsecuente y cínico lame los pies de los magnates dueños de corporaciones.

¿Qué será Argentina de nosotros?