Audiencia 9 / LA VIOLENCIA EXTREMA DEL D2 ENTRE 1974 Y 1980

16-02-17 / De ese extenso período del terrorismo de Estado fueron las causas que en la audiencia semanal del sexto juicio abordó el TOF 1 en la continuidad de la lectura de los requerimientos. Quedan demostradas así la inteligencia previa, la operatividad y la sistemática aplicación de torturas que personal del D2 -en parte su “elenco estable”- ejerció sobre decenas de víctimas de distinta extracción social y política. Entre los hechos descriptos están la brutal persecución a la comisión gremial del Banco de Previsión Social, el ataque a finales de 1976 a militantes comunistas y la causa Berlanga de 1980, contra cuatro grupos familiares afines ideológicamente.

Texto e imágenes por: Colectivo Blog Juiciosmendoza

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Tres causas ya tratadas pero con nuevos imputados

Roberto Marmolejo tenía 21 años, estudiaba en la Universidad Tecnológica y era dirigente de la Tendencia Universitaria Popular Antiimperialista Combativa -TUPAC-. Sufrió una primera detención en el D2 en 1974 junto a otros compañeros de la facultad, y el 17 de marzo de 1976 una patota integrada por miembros del Ejército al mando de un civil lo secuestraron de madrugada en su domicilio de Guaymallén. Lo trasladaron de inmediato con Marta Rosa Agüero al D2, cuyas dependencias para la tortura y el cautiverio pudo reconocer después gracias a una inspección de la CONADEP. Entre las numerosas prácticas a las que fue sometido en los interrogatorios resaltó el “submarino seco”, consistente en colocarle reiteradamente una bolsa de nylon en la cabeza que le impedía respirar hasta casi desmayarse. Las preguntas estaban enfocadas sobre compañeros de la UTN como Juan Carlos Carrizo, la desaparecida Susana Bermejillo y el asesinado Mario Susso. Los once días que pasó en el D2 le permitieron reconocer décadas después, durante la realización del primer juicio de lesa humanidad de la Ciudad de Mendoza, al imputado Celustiano Lucero como uno de sus torturadores. Luego pasó por el Penal Provincial y la Unidad 9 de La Plata.

Alfredo Luis Ghilardi era legislador peronista desde 1973, tenía 40 años y vivía en Rivadavia. El 13 o 14 de septiembre de 1977 fue detenido por disposición de la 8va. Brigada de Infantería de Montaña y fue trasladado al D2 por el lapso de una semana, hasta que lo llevaron a la Penitenciaría de Mendoza, donde saldría en libertad el 25 de abril de 1978. En la cárcel fue visitado por el general Saa y el teniente coronel Riveiro -a cargo de Inteligencia del Ejército-, que le dijo que sería liberado y “que cualquier problema que tuviera lo fuera a ver, mencionándole que el 95% de los investigados estaban realmente involucrados y que el otro 5% se debía a un error por haber sido simplemente nombrados por alguien, advirtiéndole que en este último porcentaje había caído él”.

Nélida Virginia Correa era celadora en la Penitenciaría de Mendoza hasta que en febrero de 1976 se enteró que la policía había ido a buscarla a la casa de su madre mientras ella trabajaba, por lo cual pasó a la clandestinidad, aunque antes de cesar sus funciones tomó conocimiento de la muerte de Miguel Ángel Gil, apenas llegado a la cárcel luego de haber sido brutalmente torturado en el D2. Fueron las autoridades penitenciarias quienes la acusaron de estar “vinculada a actividades subversivas”, lo que derivó en su secuestro el 27 de noviembre de 1979. Para entonces tenía 30 años y cinco hijos, militaba en la Juventud Peronista y era vicepresidenta de la Unión Vecinal del Barrio Parque Sur. En el D2 la torturaron día y noche con picana eléctrica. Desfigurada y cubierta de hemorragias fue trasladada a la Penitenciaría el 14 de diciembre. Allí el médico Dalla Torre le dijo que no tenía tiempo para atenderla y que se tomara una aspirina. Recuperó su libertad el 17 de junio de 1981. Entre los integrantes del D2 que Correa ha reconocido están Miguel Ángel Tello Amaya y María Josefina Buligovich -ambos actuaron en su secuestro-, Manuel Bustos Medina, José Antonio Lorenzo Constantino -de la Comisaría Séptima- o Juan Ángel Paratore -del Penal-, Domingo Scacchi, Miguel Ángel Salinas y Carlos Faustino Álvarez. También fue procesada por el Juzgado Federal Nº 2 y recuerda que al declarar fue interrogada acerca del actualmente desaparecido Emilio Assales, sobre quien Guillerma Petra Recabarren, que oficiaba como su abogado defensor, dijo: “hace rato que está bajo tierra contando margaritas”.
Espionaje y persecución contra la comisión interna del Banco de Previsión

Luis Ocaña, Hermes Ocaña, Arturo Galván y Horacio Lucero trabajaban en el Banco de Previsión Social e integraban su comisión gremial interna. Todos fueron secuestrados y puestos en cautiverio bajo torturas en el D2 y trasladados luego a otros centros de detención.

Luis Gabriel Ocaña tenía 31 años cuando en Guaymallén, en el domicilio de Ana Mabel Tortajada -secuestrada horas antes que él-, fue detenido por personas de civil pertenecientes a Informaciones de la Policía de Mendoza el 7 de noviembre de 1975. Durante tres días permaneció con los ojos vendados y sus manos y pies engomados a la espalda en un sitio al que reconocería como una comisaría, y sometido a golpizas. Ya en agosto de aquel año había sido amenazado por la Triple A en el ascensor del Banco y días después explotó una bomba debajo de su automóvil, siendo detenido por horas en la comisaría de San José junto a otros compañeros del Banco como Hermes Ocaña, Galván, Pablo Marín -desaparecido en Buenos Aires- y José Vila -asesinado en el D2-. En el D2 estuvo un mes y fue víctima de la tortura. Antes de ser trasladado a la Penitenciaría, el 19 de noviembre, pasó por el Juzgado Federal, donde pudo ver que sus compañeros “tenían los talones desgarrados por las ataduras a la cama de hierro, donde… picaneaban a Tortajada”. En la cárcel sufrió golpizas, lo mismo que en la U9 de La Plata y en el Penal de Caseros, desde donde obtuvo el derecho de salir del país hacia Francia en 1981.

Arturo Alfredo Galván también soportó dos detenciones, la primera en Logística de la Policía de Mendoza y la segunda en el D2, a partir de su secuestro en la casa matriz del Banco a plena luz del día el 6 de Abril de 1976. En ambos sitios fue torturado con picana eléctrica y asegura que los captores eran “los mismos policías de civil que a veces custodiaban el Banco”, y que en la oficina de personal les informaron, junto a Hermes Ocaña y Lucero, que a partir de ese momento estaban incomunicados, todo en presencia del gerente de personal, Oscar Riveros. En el D2 estuvo dos meses y medio sometido a golpizas y “gatilleo” de armas. Luego lo remitieron a la Compañía de Comunicaciones y a la U9 de La Plata. Recobró la libertad el 17 de Junio de 1977.

Hermes Omar Ocaña tenía 33 años y militaba en el Partido Socialista. Fue detenido en el mismo operativo que Galván y conducido al Palacio Policial. Estuvo un mes en el sector para presos comunes, luego en las celdas individuales, y nuevamente con sus compañeros en un calabozo mayor y de máxima seguridad. Allí también fue encarcelado otro colega del Banco, Mario Santos. En los interrogatorios ejercieron sobre él violencia física y psicológica, ensañándose porque además padecía de asma. Hermes pudo ver a muchos de los guardias y asevera que varios de ellos “prestaban servicios como custodios en el Banco de Previsión Social”. Entre los reconocidos por él figuran Timoteo Rosales, Pablo Gutiérrez Araya, Ricardo Vázquez y Rubén Oscar Blanco, partícipe en varios operativos. El 30 de septiembre del ‘76 integró la “Nómina de detenidos que se transfiere a la Penitenciaría Provincial”, firmada por el teniente Dardo Migno, y en la cárcel sufrió una salvaje sesión de tortura. Luego estuvo en Campo Los Andes, y de nuevo en el Penal hasta que recuperó la libertad el 9 de Marzo de 1977.

Horacio Víctor Lucero, de 31 años, fue secuestrado en el mismo operativo del 6 de abril y trasladado al D2, donde estuvo 15 días y fue víctima de interrogatorios con golpizas. El 1 de junio de 1976 fue puesto en libertad, previo traslado al Comando de la Octava Brigada de Infantería de Montaña.
“Aprehensión de comunistas”

Daniel Alfredo Hervida fue secuestrado con 21 años el 17 de diciembre de 1976. No tenía una filiación política definida y era técnico electricista. Esa noche fue llevado a la Comisaría 31 donde recibió diversos malos tratos de parte del personal. En su paso por el D2 fue torturado salvajemente e interrogado por su época como estudiante. El 10 de enero de 1977 ingresó a la Penitenciaría Provincial con lesiones en distintas partes del cuerpo, incluso con quemaduras en el pene generadas por la picana eléctrica. En su detención pasó también por la Unidad 9 de La Plata y por Caseros, desde donde recuperó su libertad el 17 de abril de 1980. Hervida declaró en numerosas ocasiones y también realizó una inspección ocular del Palacio Policial en 1984.

Miguel Ángel Rodríguez tenía 23 años y militaba en Vanguardia Comunista. Fue ilegalmente detenido junto con Oscar Krizizanowsky cuando repartían folletos del Partido Comunista Marxista Leninista en el Barrio Obrador, el 17 de diciembre de 1976. Figura en el “Acta de aprehensión de comunistas” firmada por Pedro Dante Sánchez Camargo. Rodríguez fue víctima de múltiples torturas, desde su estadía en el D2, causantes de la fisura de dos costillas. Detenido a disposición del Poder Ejecutivo de la Nación, fue llevado al Penal de Mendoza, a La Plata, a Caseros y recuperó su libertad en septiembre de 1980.

Suplicios de un militar retirado y de un “subversivo caracterizado”

Para el momento de los hechos juzgados, Carlos José Mauri tenía 68 años, era mecánico armero y estaba retirado del Ejército Argentino. Fue secuestrado en su vivienda por dos personas vestidas de civil, quienes tras realizar un allanamiento se llevaron armas que tenía en su taller. Su esposa y su hija supieron una semana después que estaba en el D2. Luego de 19 días de tratos inhumanos lo internaron en el Hospital Militar, donde estuvo detenido dos años y medio hasta recuperar su libertad del 31 de diciembre de 1980.

Fredy Ramírez Longo tenía 29 años cuando fue secuestrado el 11 de septiembre del ‘78. Sin pertenencia política definida, tenía participación en el gremio Centro Empleados de Comercio. Con la ilegalidad característica de estas prácticas terroristas, hombres armados y vestidos de civil lo secuestraron de noche en la vía pública y lo llevaron al D2. En el acta se puede leer que fue detenido porque “respondía a las características físicas de un delincuente subversivo prófugo (sic), perteneciente a la organización Montoneros”. El operativo fue realizado por personal del Cuerpo Motorizado de Vigilancia y Longo fue puesto a disposición del Comando de la 8va Brigada de Infantería de Montaña. En el D2 recibió amenazas y golpes. Un hábeas corpus interpuesto ante la justicia provincial fue remitido a la justicia federal y rechazado por el entonces juez Petra Recabarren. En la Penitenciaría de Mendoza fue interrogado en tres ocasiones y monitoreado en una oportunidad por la Cruz Roja Internacional. Luego fue trasladado a La Plata y finalmente a Devoto, desde donde recuperó su libertad en diciembre de 1983.

La causa Berlanga: enorme despliegue contra grupos militantes y sus allegados

Esta causa consta de cuatro irrupciones en domicilios, secuestros y robos del 5 de mayo de 1980, con víctimas integrantes o cercanas al Partido Comunista. En la audiencia se explicaron los hechos cometidos contra el primero de estos cuatro grupos familiares y el resto se desarrollará cuando continúe el debate. El primer grupo familiar es del de Julio Berlanga, Rosa Rouge y sus hijas e hijo. En esa ocasión secuestraron a Rosa y a Valerio Oscar Castillo Báez, amigo de Julio, quien logró escapar.

Rosa Rouge tenía 36 años al momento de los hechos. Declaró que el 5 de mayo de 1980 estaba baldeando la vereda cuando a las nueve de la mañana llegaron 8 o 9 hombres preguntando por su marido, quienes ilegalmente la llevaron al D2. Estuvo detenida hasta el 22 de mayo de 1981. Valerio Oscar Castillo tenía 43 años y militaba en el PC. Fue secuestrado y trasladado al D2. Declaró los golpes, las amenazas y los tratos inhumanos que recibió en esa dependencia. En los interrogatorios le preguntaban por su militancia. En sus declaraciones dijo que pudo ver a un guardia al que le decían “el ruso”. Después de 25 días fue llevado a la Penitenciaría Provincial. Del Penal recuerda a sus compañeros de detención, que eran unos 18 en total. Recuperó la libertad el 13 de abril de 1982.

La próxima audiencia tendrá lugar el jueves 23 de febrero a las 11 horas.