La víspera del infierno del Dante

15622475_10210742084764450_510984472345958569_n

por Marcelo Padilla

21 de diciembre de 2016. En la legislatura se trata el proyecto de exterminio de la Empresa Provincial de Transporte de Mendoza, la EPTM. El oficialismo tiene las de ganar con el apoyo de los gansos, del pro y del traidor de trabajadores Guillermo Pereyra. Más las ausencias de tres peronistas, dos apretados por sus jefes (Cristina Pérez, que responde al intendente Azul de San Martín, Omar Giménez, y Silvia Ramos, que responde al sector de Integración liderado por los hermanos Félix) que están ahí, en la hoguera de las vanidades con Cornejo. Cogen y se pelean pero cogen, y se trepan a la araña como Michel Douglas en señal de histeriqueo, pero luego… cogen. Viadana, el tercero, padece una enfermedad y es un compañero que hubiera votado en contra de la privatización. Los radicales PRO ganan la partida sin la legitimidad que necesitaba el Hitlercito mendocino. Mumy Ortega (UCR) hace de Carrió y se les da vuelta. Igual gana 24 a 21 (FPV y FIT) Hay mucho dolor en los laburantes y bronca en la víspera para el cadalso. Mendoza hace punta con el revival a los 90 e impone con sus voceros militantes de los medios la necesidad de privatizar empresas estatales con el viejo cuento de Cavallo. Ya se sabe: la ineficiencia, demasiados trabajadores, etc. El viejo cuento del coloniaje cipayo y antipopular. Las calles están atestadas de autos, el Acceso Sur parece una caravana fúnebre que no avanza, lo mismo sucede en la Costanera y en el Corredor del oeste, en la Panamericana y en todas las malditas calles de la ciudad. Todos en plan navideño como si fuéramos a festejar el pasaje a la felicidad por decreto. Igual la cara de orto no se las saca nadie. El odio se desliza sobre el pavimento hirviendo de esta cuáquera provincia que ha decidido vivir con odio. Mi tesis: estamos ante la autoeliminación de la especie humana. No reina el amor, ni quieren justicia social, solo sangre. Les encanta a los mendocinos la sangre del pobre. Y hoy, el gobernador que nos ha tocado en suerte, los alienta. Quiere y se proyecta a ser presidente con mano dura. Mostrarle al país que supo armar la Unión Democrática y que puede disciplinar a los molestos. En la Legislatura Laura Montero es una figura decorativa de una torta que se la comen otros. No decide nada, tan solo un par de conciertos. Néstor Parés es el policía de Cornejo en la cámara, pero de gas. Así se manejaron esta mañana con los laburantes ardidos de dolor y llanto, tirándoles gas pimienta y mostrando su barra brava: la infantería, la vallas, como nos tienen acostumbrados hace un año. El peronismo “hace como que”. Vota bien en ésta para darle una señal a Cornejo de que la poronga se la va a tener que alargar con el Dr. agrandador de vergas. Al mismo tiempo sucede la protesta de los docentes de las escuelas artísticas que por ser suplentes los mandan a cuarteles de invierno para febrero. Pero los docentes no van y se quedan y toman el edificio de la UCIM, decidido en asamblea. Entran cerca de 40 docentes y la gendarmería toma la entrada. No dejan pasar agua ni víveres para los de adentro. Afuera, más de 300 cantan y tocan músicas paganas con tambores. Es la víspera de algo que no se sabe. Llegan más policías, muchos más, no se los deja pasar por un cordón humano porque se decidió que no entraran más policías para preservar la seguridad de los docentes que están adentro. El fuego de diciembre se siente. Es 21, empezó el verano. Los trabajadores de los troles se fueron a tomar el lugar de trabajo. Eso es lo que está pasando en estos precisos momentos. Brillan por su ausencia muchísimos dirigentes que van a las marchas que les conviene de acuerdo al armado político para el año que viene. Especulan, pero luego se sacan fotos y las muestran como si fueran clones del Che Guevara (clones fallados). La siesta es de terror. La víspera es una antesala de uno de los infiernos del Dante. Todavía no sabemos cuál de ellos.