Estereotipos docentes: el odiador consuetudinario

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Fotografía prensa gobierno

 

Por Pablo Doti

A: ¡Negros de mierda! Me alegro de que al fin se hayan ido, la verdad, ya estaba harto de la negrada esa de lo latinoamericano… ¡y la corrupción! ¡Escandalosa! Por suerte se fueron. A mí qué me importa que tenga que pagar todo más caro, lo hago con gusto con tal de que se haya ido la grasa militante.

B: ¿Pero cómo podés pensar así Amílcar? Vos sos docente, deberías tener una mirada amplia, más en una institución como esta que pregona el amor.

A: ¿Y qué tiene que ver? Si yo creo en Dios pero eso no va con los negros militantes que van a esas cosas…

B: ¿Esas cosas? Esas cosas son las marchas, es ahí donde se dirimen, lamentablemente, nuestros derechos como trabajadores. No es ni sencillo ni grato ir a marchar, lo importante es que sumemos número, que todos estemos ahí. Si no, no tiene sentido porque nos doblegan fácil.

A: ¡Ir yo a la marcha! ¡Ni loco me mezclo con toda la chusma esa! ¡Negros de mierda!

B: Pero Amílcar, es en contra del Ítem aula…

A: No me importa, yo no falto. Son los vagos kirchneristas los que se quejan contra el ítem, a mí no me molesta. Es más, me alegro que esté. Así van a empezar a trabajar como corresponde.

B: ¿Vagos kirchnerista? El problema con el ítem aula, Amílcar, es que es para todos los compañeros. Dicen que nos dieron un 21% de aumento – que, dicho sea de paso, es un índice menor al 40% de inflación que ellos generaron – y en ese porcentaje se contempla el 10% que es el ítem… ¡Son unos caraduras! Además de que es inconstitucional. Y lo van a declarar así desde la justicia. ¿Pero sabés qué? A los del gobierno “honesto” de Cambiemos/UCR no les importa porque para cuando eso pase ya nos van a haber robado miles de millones. Porque acá en Mendoza el gobierno del señor cangrejo no tiene el cerco mediático que el burro a nivel nacional, así que tiene que hacer su barullos de un modo distinto a la nación.

A: No me importa, yo no voy a marchar ni a parar.

B: Está bien Amílcar, espero que seas consecuente y mantengas esa posición si logramos que veten el ítem aula.

Por supuesto que Amílcar no fue consecuente. Callado y con mucha cara dura, festejo la derogación del ítem. Amílcar, profesor de matemáticas en un colegio privado y católico provincial, mete sus egoístas ideas en las cabecitas de 50 niños, promedio, al año.