Como se construye el discurso hegemónico

televisor_viejo

Por Pablo Doti

El discurso vacío es un constructo lingüístico que en el nivel morfosintáctico está bien elaborado pero que en el semántico no. Es decir, un texto sin sentido. A este fenómeno que con el advenimiento de las corporaciones mediáticas como señoras de la opinión pública se han ido incrementando más y más – y que no creo vaya a parar – se lo conoce como el Giro lingüístico. Y es ese discurso el que los medios esparcen como virus.

¿Cómo se construye un discurso vacío?

Les cuento de mi experiencia personal:

Con un tanto de tiempo ocioso y afanoso de emprender cosas, abrí un blog, thedaytheworldfriedmybrain.blogspotcom.ar. Y tuve la suerte de que pegó, gustó y, entiendo yo; como ofrezco algo – descarga de libros en PDF – la gente empezó a meterse. Varios se hicieron seguidores del blog. En las publicaciones, incluso, empezó a haber comentarios. Entre nosotros, nada muy grande. Pero sí interesante porque descubrí que podía influir en las ideas de los otros.

Pronto me aburrí de la cuestión academicista y estricta del género para redactar las entradas. Después de todo, el blog es mío y no puedo yo ser un censor de mis propias inquietudes, me dije cavilando sobre la cuestión. Luego, si no tenía ganas de ceñirme al género expositivo, pues, a no ceñirse. Y así hice. No implica esta liberalidad literaria que yo redacte delirios, supondrán ustedes. Lo cierto es que para mí sí lo implicó. En lugar de ejercer la escritura como un ejercicio de concentración, la bastardeé escribiendo sandeces sin sentido. Nunca pensé que mis lectores podrían tomar por absolutas mis afirmaciones, siendo tan evidente que eran puras patrañas. Sin embargo empezó a pasar que muchas veces evocaban en los comentarios o en otros blogs literarios las sandeces que yo inventaba para fundamentar sus opiniones.

¿Mi discurso subjetivo como certeza? Sí. Y en un pequeño universo, es cierto pero… imaginen qué pasaría si fuera un monopolio mediático el que hiciera eso. Si una sola empresa, mediante testaferros y tramoyas, impusiera un discurso único y deliberadamente subjetivo.

Y lo repitieran.

Y lo naturalizaran.