Clase C

Clase C Doti

Fotografía: gentileza M.A.f.I.A.

 

Por Pablo Doti

Caí en la rodada del discurso de los ñoquis. Qué desgracia perder el laburo. Uno siente que le asesinan la dignidad.

Yo voté el cambio. Y el cambio vino.

No soy un tipo fácil, sin embargo. Tiré Cv para todos lados.

Dos meses y nada.

Con la devaluación y el tarifazo me indigné. Para canalizar la ira empecé a correr. Todas las mañanas por el parque Benegas. Así conocí al dueño de la Pizzería de la esquina. Fue él quien se me acercó un día mientras yo pasaba trotando. Me llamó y me propuso una idea espantosa, pero que a la postre se convirtió en mi sustento.

Me preguntó a qué me dedicaba. Me contó que se le había ocurrido una “genial idea” para repuntar el “boliche”: hacer entregas de pizza trotando. Y claro, el delivery, si me interesaba, lo haría yo. 10 lucas al mes.

Por izquierda, al principio, después vemos; me advirtió el dueño de la pizzería de la esquina.

Acepté.

Así vivo por estos días: Trotando para pagar el pan. Leyendo y escribiendo para mantener alta moral.