Acerca de Messi

Cuando usted pifió ese penal, lo pifiamos todos. Nos hizo tomar conciencia de que aunque se esté allá arriba, siempre se puede caer. Gran enseñanza.

Brasil2014

Fotografía: gentileza M.A.F.I.A.

 

Es comprensible que Messi quiera irse de la selección. Aunque duela. El tipo se cansó de perder finales: tiene la costumbre de ganarlas desde chiquito. Y parece que tiene poca resiliencia: capacidad de sobreponerse a la adversidad. ¿Será porque se crio en el estado de bienestar europeo? En ese sentido, es cierto que Messi no es puramente argentino (¿quién lo sería absolutamente?). Messi no sabe, y no es su culpa, lo que es vivir en Latinoamérica. No sabe lo que es ser pobre ni lo que es ser rico a la latinoamericana. Que no es lo mismo que a la europea. Tiene esposa argentina y nunca renegó de su familia, y nos hizo el honor de seguir siendo legalmente argentino. Y lleva sin quejarse la marca del rechazo del fútbol argentino cuando era una promesa, y de la confianza del español por su futuro, que hoy es un presente demoledor. Más allá del exitismo lamentable del 99,9 por ciento del periodismo argentino, que sigue hablando y escribiendo ignorando que este jugador tremendo es un ser humano, ni un héroe ni un semidiós ni un dios.

No es casualidad que Messi no se emocione demasiado con el himno como para tener deseos de cantarlo y hasta gritarlo. Tampoco exageremos. Pero cómo no exagerar si hablamos de un tipo exageradamente profesional, exageradamente talentoso, exageradamente humilde, exageradamente sano. Pensemos en Maradona, que además de grandes goles y conquistas, nos hizo conocer en detalle sus vicios, penurias y miserias. No necesitábamos saber todas esas cosas de Diego. Messi nos mantiene a salvo de su vida privada, porque además supuestamente no es atractiva: tiene mujer, dos hijos y se dedica a estar con ellos y a jugar al fútbol. Es decir, la vida que muchos quisiéramos tener. Se puede afirmar que Messi es feliz desde que fue titular en el Barcelona y en la selección. Y que se pone bajón cuando pierde finales con la albiceleste. Y que se cansó de tanta presión. De todos modos, pensamos que no va a renunciar definitivamente.

Y si renuncia, bueno, ya está, dejémoslo tranquilo. Si vemos que una persona no es feliz con lo que hace, no tenemos por qué pensar que va a ser feliz haciendo lo que nosotros queremos que haga, a pesar de él.

Pare de sufrir, Lio, pare. Si no da más porque ama a su camiseta y no se perdona el error, bueno, una lástima. Por suerte hay miles de videos que podemos seguir viendo para recordar todo lo que ha hecho dentro de una cancha. Aunque la historia nos susurra al oído que va a volver, y que se va a retirar del fútbol argentino cuando no le dé más el físico, no cuando no le den más el corazón o la cabeza. Antes que nada, sepa que lo amamos, y que lo respetamos, Lio. Cuando usted pifió ese penal, lo pifiamos todos. Nos hizo tomar conciencia de que aunque se esté allá arriba, siempre se puede caer. Gran enseñanza.

Ojalá se arrepienta y nos regale seguir en la selección.