No culpes al piquete, no culpes a la lluvia…

El fuego de los piquetes sobre las calles, las lluvias persistentes, el exceso de peso de los transportes de carga, los Organismos deben controlar y no controlan… ¿Por qué se destruye el asfalto?

Baches - Coco Yañez

Godoy Cruz, 5/6/2016. Foto: Coco Yañez.

El derecho a la libre circulación vehicular ha sido consagrado por un sector de la sociedad como un supuesto esencial de la vida civilizada. Desde esa visión, obstaculizar la fluidez del tránsito -sobre todo en las ciudades- es considerado como un atentado a uno de los principios elementales de la sociedad democrática. Bajo el repetido argumento “tu derecho termina donde empieza el mío”, se exige a las autoridades que desalojen inmediatamente a los que ocupan las calzadas, especialmente si quienes cortan esas calles o rutas son trabajadoras y trabajadores que protestan. En esa línea de razonamiento, los denominados “piquetes”, serían expresiones antisociales a combatir.

En Mendoza, el gobernador de la provincia, Alfredo Cornejo, receptó la demanda de una supuesta mayoría y anunció el mismo día de su asunción –en diciembre del año pasado- que “se acabaron los piquetes”. “La Policía retirará cada piquete y la Justicia debe dar órdenes rápidas para que nadie perjudique a terceros por su protesta”, dijo Cornejo en su discurso inaugural y agregó: “No podemos violar las leyes todo el tiempo y no tener sanciones. Vamos a ordenar esta Provincia”.

Luego de idas y venidas, de la aplicación frustrada de un “protocolo antipiquete” y del encauzamiento judicial de militantes sociales y sindicales, la policía de Mendoza desalojó violentamente un corte parcial de calle, a metros de la casa de gobierno, el pasado 24 de mayo.

Durante la jornada circularon varias argumentaciones oficiales para justificar la brutal represión. Primero se dijo que la protesta restringía el tránsito y luego que el fuego encendido por los manifestantes ponía en riesgo a los autos. El propio ministro de seguridad, Gianni Venier, dio la razón -o excusa- más curiosa: acusó a los sindicalistas de estar dañando la carpeta asfáltica con el calor del fuego.

Casa de Gobierno, 24/5/2016. Foto: Coco Yañez.

Casa de Gobierno, 24/5/2016. Foto: Coco Yañez.

Es decir que, al soberano derecho a la libre circulación vehicular, se le sumaría ahora la protección de unos metros cuadrados de pavimento como razones suficientes para el uso de la fuerza estatal contra trabajadores, a quienes el mismo ministro Venier no dudó en calificar como delincuentes.

Sin embargo, el asfalto no siempre es uno de los bienes públicos más protegidos por las autoridades del Estado.

En Mendoza, desde hace un mes, estamos pasados por agua, la lluvia dejó de ser una bendición para convertirse en el hecho maldito cotidiano. El agua pudre las cosechas, arruina las oportunidades laborales de miles de obreros que trabajan a la intemperie y también, hace florecer como hongos las miserias sociales y los déficits de infraestructura básica.

Las precipitaciones persistentes sobre calles no muy consolidadas o con deficiencias constructivas han evidenciado, aumentado o creado, pozos, baches y cráteres que son amenazas permanentes de la seguridad vial y de los trenes delanteros de miles de vehículos que transitan por las ciudades y pueblos mendocinos.

Cuestión de peso

Últimamente, el tema de los charcos en las aceras se ha convertido en un asunto prioritario. En los medios de comunicación, los conductores opinan, los “especialistas” analizan. La lluvia aparece como el enemigo de la obra pública.

El foco, fundamentalmente, está puesto en la traza urbana. Menos importancia se da a los 3400 kms. de red vial pavimentada en Mendoza, donde desde hace años los enemigos principales del asfalto no son ni los piquetes ni los fenómenos meteorológicos.

“Los pavimentos están diseñados o calculados para los pesos legales. Un aumento de un 20 % en el peso por eje, equivale a que un pavimento que debería durar 10 años dure sólo 5”, informa la Dirección Provincial de Vialidad en su página web acerca de los límites de carga de los medios de transporte.

La Ley Nacional de Tránsito 24.449 y su reglamentación (de aplicación tanto en la red vial nacional como provincial) establecen claramente los pesos máximos permitidos para los vehículos, de acuerdo a la cantidad de ejes y dimensiones de cada uno de ellos.

ZEPA consultó a experimentados choferes que transitan habitualmente por las rutas de Mendoza quienes coincidieron en relatar que es común que los camiones circulen excedidos de peso. “Hay camiones que transportan casi el doble de la carga permitida”, especificó Guillermo, un conductor de carga pesada que se mostró indignado con los camiones denominados “bateas” que transportan arena de las ripieras. Rolo, otro de los trabajadores del volante, aseguró que hay zonas de Perdriel (Luján de Cuyo) donde las ruedas de los camiones con exceso de carga “van haciendo zanjas cada vez más profundas sobre la ruta, como si el asfalto se hubiese derretido”.

Aquí también el Estado está ausente

La legislación señala que “son solidariamente responsables del cumplimiento de las normas de pesos y dimensiones, los transportistas, los cargadores y toda otra persona que intervenga en la operación del transporte”. Sin embargo, la ley es papel mojado cuando el Estado no controla.

En diálogo con ZEPA, una fuente de la Dirección de Vialidad de Mendoza (quien pidió reserva de identidad) señaló que el Organismo no está efectuando los controles de pesos y dimensiones en las rutas mendocinas y que muchos camiones transitan con exceso de peso: “Son grandes empresas de transporte las que trasladan más mercadería que la permitida para abaratar costos de fletes, sin importarles el daño que hacen a los caminos que pagamos todos los mendocinos”.

Control de cargas. Enero de 2016. Foto: gentileza Vialidad de Mendoza.

Control de cargas. Enero de 2016. Foto: gentileza Vialidad de Mendoza.

Del 13 de enero de 2016 es el último comunicado oficial de Vialidad de Mendoza en el que se da cuenta de la realización de operativos de control de carga pesada en las rutas 60 y 153. “Es sumamente importante que todos los transportistas asuman su responsabilidad porque estamos hablando de preservar la enorme inversión que realiza la Provincia y el País en la reconstrucción y pavimentación de las rutas locales”, dice la gacetilla de prensa. No obstante, desde el propio seno de Vialidad hay trabajadores que denuncian que no les están dando tareas y que la báscula móvil, que usualmente se utilizaba para controlar el peso de los camiones, sale poco y nada a la calle.

Todo parece indicar que quienes deben realizar los controles de los daños viales en las rutas miran para otro lado, mientras los mendocinos y mendocinas esquivan los pozos.