Cuando la vulgaridad es lujo

Puede que suene exagerado, pero se puede constatar en las góndolas de los supermercados que alimentos que en otros tiempos estuvieron al alcance del vulgo –el pueblo- son ahora privilegios de minorías.

Quesos

Fotografías: ZEPA

Aquellas vulgaridades ahora son un lujo, como el caso de algunos quesos, por ejemplo. Los asalariados y buena parte de la clase media pueden acceder al barra, al mantecoso o, como parte de una picada, a unos trozos de gruyer o a una pastita de roquefort.

Pero hay quesos que son sólo bocados de cardenales, como el regianitto, uno de los tradicionales productos argentinos.

En un cofre-heladera del popular supermercado Tadicor de Las Heras, un cronista de ZEPA pudo contemplar dos inalcanzables hormas de esas joyas lácteas. El más barato (Ilolay, de 6,580 kg.) cotizaba a $ 1.402,05, mientras que el más caro (La Paulina, de 6,955 kg.) se ofrecía por la friolera de $ 1.558,70.

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Es cierto que esos quesos duros no son indispensables para la alimentación, que basta con un trocito para rallarlo sobre las pastas. Menos comprensible resulta que otros alimentos básicos estén ingresando a la categoría de lujo.

En una sucursal del supermercado VEA de Godoy Cruz, estos son los precios de algunas frutas y verduras:

Verdura2

Uva: $49,99 el kg.

Verdura1

Media docena de manzanas: $ 80,76.

Verdura3

Pimiento verde: $ 69,90 el kg.

Verdura4

Pepino: $ 44,90 el kg.  Remolacha: $ 22,90 el kg.

Verdura

Dos cabezas de ajo: $ 14,99.

Verdura5

Berenjenas: $ 59,90 el kg.  Un choclo: $ 17,90.

Son sólo botones de muestra de cuán lujoso se ha puesto el mercado libre. Sin lugar a dudas, habrá que seguir caminando.