El más gentil de los cuidadores hospitalarios

Ana y Camila

Por Ana Navia- Ilustración: Camila Ojeda

 

El Barrio de Don Orione lo vio crecer. Atorrante de pequeño, junto a sus primos, a sus tempranos 6 años le robaba de a sorbitos el tinto siestero al abuelo. Hasta que el viejo empezó a dejar otro vasito junto al suyo.

Ya en la primaria sintió los primeros puntazos vibrantes del amor por una mujer, y besó a su maestra. Su simpatía, su presteza para ayudar, su amabilidad para con los pacientes son su mayor virtud. Y no sé si su más letal arma de seducción. Y es que este hombre, con una presencia comparable al conocido Gru de la película “Mi villano favorito” tiene más hijos en el partido de Almirante Brown que Bob Marley en el mundo entero. Lo queremos todos, y él gusta de todas. Vive la vida como quien se arroja a un tenedor libre, así vive. A veces me preocupo por su salud y le doy consejos, que tal tecito, que agua con limón, que ojo con esa panza…Pero no tiene caso, ni su madre, doña severidad, pudo con él. Toda una vida bolicheando, sacándole viruta al piso.

Salú, salú y larga vida, ¡que sean ocho!, con siete no alcanza.