Vigilia en la UNCuyo en defensa de la educación pública

Estudiantes de la UNCuyo iniciaron una vigilia pacífica en defensa de la educación pública. La medida fue tomada luego de la sistemática negativa del Rector Pizzi de convocar a una reunión de Consejo Superior en la cual se traten una serie de reivindicaciones.

Toma UNCuyo

Representantes de los centros de estudiantes de las Facultades de Arte y Diseño, Ciencias Políticas y Sociales, Ciencias Agrarias y Filosofía y Letras, junto con estudiantes de todas las carreras de la Universidad Nacional de Cuyo, iniciaron el 31 de mayo lo que denominan una «vigilia pacífica en defensa de la educación pública». La medida, promovida por un colectivo amplio, es el resultado de la falta de respuesta por parte del Rector Daniel Pizzi al pedido de sesión extraordinaria del Consejo Superior, efectuado por un tercio de los consejeros -tal como lo exige el Estatuto Universitario-.

La reunión que solicitan es para tratar reivindicaciones que arrastran desde hace tiempo. Entre ellas se destacan: el llamado urgente a la Asamblea Universitaria -que debería sesionar una vez por año y hace dos que no lo hace-, la resolución urgente de las precarias condiciones edilicias que afectan a los y las estudiantes de Música y al nuevo Bloque de Aulas Comunes Tecnológicas (BACT), la inmediata incorporación al padrón de 330 estudiantes de Música imposibilitados arbitrariamente de participar en las próximas elecciones, la democratización del banco de apuntes y un pedido de informe presupuestario que explique cuál es la situación de la UNCuyo para afrontar los gastos corrientes -en un contexto inflacionario y de suba de tarifas-.

Lejos de dar respuestas a los reclamos de los y las estudiantes, autoridades universitarias irrumpieron en la noche del miércoles 31 de mayo, junto con una escribana, so pretexto de constatar la integridad del inmueble y de los expedientes que allí se albergan. Sin embargo, también se encargaron de “fichar” dirigentes estudiantiles y de acusar a los presentes de un supuesto intento de robo y adulteración de documentación que los mismos estudiantes pusieron a resguardo.

Según fuentes cercanas, Pizzi habría optado por ordenarle a los trabajadores administrativos del rectorado que durante el 1 de junio no fueran a cumplir sus funciones. Las autoridades se habrían encargado de convocar uno por uno con el fin de vaciar el Rectorado e imposibilitar cualquier tipo de actividad. Luego llegó la denuncia de toma de las instalaciones, lo que impediría el normal desenvolvimiento de las actividades.

Por su parte, los y las estudiantes negaron que el edificio esté tomado, y garantizaron el normal funcionamiento institucional. Además, denunciaron una maniobra de Pizzi y volvieron a exigir la presencia de las autoridades y la urgente convocatoria de la postergada reunión. No obstante, la estrategia del Rector sirvió para que el pedido formal de sesión extraordinaria firmado por el Decano de la Facultad de Artes, Prof. Drago Bajak, no pudiera ingresar por mesa de entradas, por estar la oficina cerrada.

Acto seguido el Rector Pizzi y el Secretario de Relaciones Institucionales y Administración, Lic. Gustavo Silnik, iniciaron una particular campaña de comunicación por los principales medios de Mendoza. En declaraciones radiales y televisivas denunciaron la supuesta toma del edificio. Sin embargo, ante la imposibilidad de contrastar su postura con el resto de los trascendidos, se vieron obligados a admitir que la situación presupuestaria de la UNCuyo es delicada producto de las medidas tomadas por el gobierno nacional, gobierno de su mismo color político.

Frente a esta situación, los centros de estudiantes llamaron a una reunión de representantes de la Federación Universitaria de Cuyo (que nuclea a todos los centros de estudiantes de la UNCUYO y la UTN). En ella, más de 150 representantes estudiantiles definieron continuar con la vigilia pacífica, garantizando el normal funcionamiento institucional, hasta tanto sea convocada formalmente la reunión extraordinaria del Consejo Superior. Ese ámbito que, según denuncian, ha sido negado sistemáticamente por Pizzi, es el lugar en donde desean zanjar las diferencias y así satisfacer las reivindicaciones de estudiantes y docentes, en pos de una educación superior libre, irrestricta y de calidad.