Parte del aire

Beatriz Contreras acaba de presentar el último «Domingo Aéreo» de esta temporada en Barcelona y ya prepara una obra en homenaje a Lorca para el festival de teatro que será en setiembre.

Bety ContrerasII

por Mario Maure

“Lo pensó dos veces y se marchó”. A una Barcelona de la que se enamoró y que, en 1998, era muy distinta de la actual. Después de terminar el profesorado en Teatro en la Universidad Nacional de Cuyo, obtuvo  una beca para hacer un stage en la Sala Beckett de esa ciudad, en un proyecto que unía gente de teatro de Latinoamérica y España. Los recortes al área de cultura del gobierno de Aznar le frustraron esa posibilidad de continuar su formación, pero encontró un nuevo camino: el teatro aéreo. En el  lugar que fue el germen de lo que es hoy la Escuela de Circo Rogelio Rivel, se formó rápidamente en  la técnica y la didáctica con profesores y profesoras de toda Europa. Cuando tenía que decidir si volver a la Argentina o quedarse, logró una plaza para el Doctorado en Arte Escénico que ofrecía la Universidad Autónoma de Barcelona.

-¿Qué elementos componen el arte que practicás y en qué tradiciones o corrientes artísticas podés ubicarlo?

– Actualmente domino la técnica y la didáctica de distintos aparatos aéreos: trapecio, tela, cuerda, aro y mástil. Aparatos aéreos del circo, el más marginal de los discursos artísticos. Todo lo que gira alrededor del circo es marginal, a pesar de que en este siglo el Circo Contemporáneo tiene una cierta reputación y se ha vuelto bastante comercial. Pero no deja de ser, sobre todo para las administraciones, el hermano menor de las artes. Debo decir que personalmente uso estos recursos para actuar y dirigir de una manera más performática. Me alejo del circo tradicional aunque creo que se puede redimensionar el discurso y construir una estética propia a partir de sus elementos estructurales.

“Cuando llegué a Barcelona la gente en la calle estaba muy viva, la noche era muy intensa, era un espacio muy estimulante. Luego comenzó la derechización, la burbuja inmobiliaria y la exclusividad del turismo y todo aquello empezó a desaparecer. La administración era la excusa, pero la administración es política»

Cada año, Beatriz dirije una obra aérea para la inauguración del Festival de Teatro del Casco Antiguo y también monta tres espectáculos llamados Domingo Aéreo. Y en su faz docente participa en la dirección de todos los espectáculos de final de curso de las escuelas en donde enseña las técnicas para distintas edades: Escola de Circ Rogelio Rivel,  RAI (Recursos de Animación Intercultural)  y en las Escuelas Juvenil y de Niños del Ateneu Popular de Nou Barris.

Pero su campo expresivo no se reduce al difícil arte de interpretar desafiando la gravedad. También pone los pies en la tierra cuando enfrenta la administración represiva de los cuerpos y el espacio de la ciudad en intervenciones urbanas con Les Nines, grupo que codirige con Aldo del Balzo. “Cuando llegué a Barcelona la gente en la calle estaba muy viva, la noche era muy intensa, era un espacio muy estimulante. Luego comenzó la derechización, la burbuja inmobiliaria y la exclusividad del turismo y todo aquello empezó a desaparecer. La administración era la excusa, pero la administración es política. Entonces los artistas, especialmente, empezaron a migrar a Berlín. Había que borrar todo porque el dinero y lo comercial tomaron el poder. Hay que limpiar la ciudad de ruidos, artistas…aquello que no sea planificado y debidamente organizado. Nuestro grupo reivindica los espacios públicos. Barcelona era un espacio privilegiado para la expresión y ahora es un gran shopping para gente que viene en barcos, se baja, compra y se va”.

Les nines

Para afectar a los apáticos, a los indiferentes, a los consumistas, aparecen sorpresivamente estas mujeres ataviadas de rojo intenso alteran por un instante el orden de la ciudad y desaparecen mágicamente cuando sus agentes acuden.

La durísima disciplina con la que ha hecho mutar su cuerpo para lograr sus múltiples devenires y el trabajo que desarrolla en Circo Social, ese instrumento de transformación de personas y comunidades de manera no violenta, nos hacen pensar que la Negra, haría suyas estas palabras del filósofo Michel Serres

“¿Quién se esconde detrás del mago Merlín? El mismo cuerpo. A elección, ahí lo tenemos: el hada Carabosa, Piel de Asno y la carroza, la Bella y la Bestia, la sirena con cola de escamas, el cordero y el lobo, Akela y Baloo, la pantera Bagheera. El encanto poderoso de la fábula, de los cuentos de hadas, de la danza y de los fetiches emana de esas simulaciones múltiples. No creemos ya en esas leyendas porque olvidamos el cuerpo encantador y la extraordinaria floración de sus formas. Convoquemos aquí, al lado del niño, a los bailarines y bailarinas, a los atletas y los gimnastas, a los cazadores y los pescadores, a los trabajadores manuales de todos los oficios, a los sordos y los mudos, a los tímidos y los ignorantes, en suma a la multitud de todos aquellos a quienes, desde que tomó la palabra, la filosofía les cortó la suya. Esta primera metamorfosis transforma el cuerpo tanto como quiere y puede: y puede muchas cosas de las que el espíritu se asombraría.”

Y como ella repite: “No hacen falta alas”.