Cirugías para pocos y pocas

Por “falta de dinero” se suspendieron las cirugías bariátricas para tratar a pacientes con obesidad mórbida. El Hospital Scaravelli de Tunuyán había sido pionero en el tratamiento público y gratuito de esta patología. Cuando el ajuste decide sobre la vida y la muerte.

hospital-tunuyan-5-890x395_c

La provincia de Mendoza a partir de la “racionalización de los gastos”, pomposamente anunciada como ejemplo de austeridad y eficiencia en la administración, suspendió las cirugías programadas a pacientes con obesidad mórbida.

Muchas de estas personas que se venían sometiendo a tratamientos que hicieran viable la práctica quirúrgica, fueron informadas de que las cirugías programadas (luego de más de dos años de espera) no se realizarían por falta de presupuesto e insumos.

La provincia de Mendoza había sido pionera en la sanción de una Ley de Obesidad. Aprobada el 10 de octubre de 2007, la Ley 7.798 preveía la creación del Programa Provincial de Obesidad Mórbida, destinado a tratar a aquellas personas que tuvieran un peso por encima del 40% del estimado para su talla. En su artículo cuarto, la norma establece que “serán beneficiarios del Programa Provincial de Obesidad Mórbida, todas las personas (niños, adolescentes y adultos), con residencia habitual y permanente en la Provincia de Mendoza, debidamente documentada, que no cuenten con cobertura social o que teniendo cobertura social, acrediten insolvencia para afrontar el costo de la terapia”.

Sin embargo, en sus más de ocho años de existencia, la aplicación del Programa nunca fue completa. Uno de los primeros impedimentos que padecen los/as mendocinos/as sin recursos que sufren de esta enfermedad es que solamente el Hospital Antonio Scaravelli de Tunuyán prestaba el servicio de cirugía bariátrica. Esta consiste en la implantación de un anillo gástrico para resolver los problemas de obesidad excesiva y, con ésta, otros trastornos de salud asociados como generalmente lo son la diabetes, los problemas cardíacos y respiratorios que ponen en riesgo permanente de vida a los enfermos.

Listas de espera y riesgos para la vida

Una de las pacientes damnificadas es Lili, quien luego de dos años y medio de espera y tras haberse estabilizado para su operación, fue informada por su nutricionista “de que no me podían operar por falta de dinero. Fue como haber sacado la lotería y haber perdido el número”, se lamenta. Pese a la desmentida del médico Alejandro Birman, Jefe del Programa Provincial de Obesidad Mórbida, damnificados confirmaron a ZEPA que “hay más de diez personas en lista de espera a las que ya se les ha confirmado que el Programa está suspendido.

Las consecuencias psicológicas, sociales y económicas de la obesidad son tan devastadoras como corrientes los prejuicios contra los y las pacientes y su enfermedad. Además, el obeso convive con el riesgo potencial de seguir aumentando de peso, que puede derivar en riesgo directo de su vida.

Hasta el momento, en el Hospital Scaravelli se realizaron 350 intervenciones. El Programa incluía, además, un enfoque interdisciplinario orientado a detectar, tratar, rehabilitar y seguir la evolución de los pacientes. Sin embargo, la política sanitaria del gobierno provincial no escapa a la lógica de los bolsillos flacos, que ya ha sido esgrimida como argumento para negociar salarios a la baja, paralizar la obra pública e intentar convencer a los/as mendocinos/as de que nada se puede hacer. El abandono estatal, ahora, muestra su peor cara. Llegó a los enfermos para decirles que habrá que esperar tiempos mejores. Si el cuerpo aguanta.