Una gran panadería que vende combustibles

Hay que diversificarse. Esa es la máxima que desde hace tiempo viene sosteniendo Red Mercosur en Mendoza. En sus quince estaciones de servicios se venden miles y miles de litros de combustibles, metros cúbicos de GNC, facturas y medialunas.

Estación de servicios y medialunas - Fotos: ZEPA

Estación de servicios y panadería – Fotos: ZEPA

El Fiat Palio rojo para junto a la expendedora de combustibles, un operario de playa se acerca, el conductor pide que le carguen $ 300 de súper, una bella chica se le aproxima con una bandeja de medialunas. – ¿Una facturita? -pregunta la empleada-. – No, gracias -responde el cliente-. Mientras paga con tarjeta, otra joven insiste con “media docena de medialunas y media de facturitas especiales a $ 40”. El hombre esta vez cede, no sabemos si por la tentación de las confituras o el encanto de la vendedora. El hecho concreto es que sube a su auto con la bandeja transparente.

La escena se repite, con algunas variaciones, en las quince estaciones de servicios de la Red Mercosur en el Gran Mendoza. ZEPA visitó siete de ellas para conocer -de primera mano- el negocio que varios consultados califican como “una gran panadería que vende combustibles”.

“La nafta se vende sola”, nos explica un empleado de La Mercosur y aclara: “en cambio a las facturas las tenés que ofrecer».

“La Mercosur” -como se la conoce- es administrada por la firma mendocina Rumaos S.A., una empresa que se define como “operadora de negocios Oil y Non Oil”. La ´pata´ Oil de Rumanos tiene que ver, básicamente, con la venta de combustibles líquidos y gaseosos y lubricantes, mientras que el área Non Oil se abre en un abanico de drugstores, locutorios, cybers, gastronomía y panificados.

En el caso de los productos de panadería, Rumaos tiene controlada toda la cadena del negocio. Produce las medialunas y facturas en un establecimiento ubicado en Guaymallén, distribuye la producción a las quince estaciones y las comercializa.

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“La nafta se vende sola”, nos explica un empleado de La Mercosur y aclara: “en cambio a las facturas las tenés que ofrecer. Cuando nos dieron el trabajo nos dejaron bien clarito que esa es nuestra tarea, vender panificados, insistir hasta vender la cantidad de docenas que tenemos como objetivo por día”.

Cada estación vende un promedio de 200 docenas de facturas diarias, de lunes a viernes, y entre 300 y 400 los sábados y domingos.

Aunque hay que decir que la idoneidad para comercializar las facturas rellenas con dulce de leche no es la única virtud que pondera la empresa para incorporar su personal. La Mercosur las prefiere jóvenes, bellas, flacas, simpáticas y con ropas ajustadas, para el disfrute visual de los ´babosos´ que parecen asociar la mujer linda con comer medialunas. Una reprobable táctica machista de cosificación de la mujer, como parte de una estrategia de marketing para vender comida.

¿A cómo la docena?

En las estaciones visitadas por este medio, se venden un promedio de 200 docenas de facturas diarias, de lunes a viernes, y entre 300 y 400 los sábados y domingos. En las sucursales de Ciudad de Mendoza el precio es de $36 la docena, mientras que a escasos kilómetros -en Perdriel- sale $40 la misma cajita, con las mismas doce unidades.

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$36 la docena en Ciudad de Mendoza.

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$40 la docena en Perdriel.

Con esos números, y si hacemos una estimación a trazos gruesos, podríamos decir que cada terminal de la Red Mercosur factura alrededor de $ 60 mil por semana y unos $ 240 mil mensuales, sólo en concepto de panificados. Si lo trasladamos -siempre en el campo de las especulaciones- al total de las estaciones, la facturación mensual de medialunas y facturas ascendería a un promedio de tres millones y medio de pesos.

Hay que diversificarse. Es una máxima empresaria que algunas empresas practican.