Presa por abortar y por ser mujer

En marzo de 2014, Belén, una joven de 27 años, víctima de un aborto espontáneo llegó al hospital Avellaneda de San Miguel de Tucumán, fue denunciada por integrantes del sistema médico y policial y detenida. Dos años después, tras ser culpada, la Sala  Criminal III de Tucumán, integrada por Dante Ibáñez, Néstor Macoritto y Fabián Fradejas, la condenó por “homicidio doblemente agravado por el vínculo y alevosía”.

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Luego de dos años de estar privada de su libertad sin que tome estado público su condición, Belén, una mujer de 27 años, fue condenada a 8 años de prisión. Fue maltratada, denunciada, hostigada y torturada. El médico que la atendió en la guardia del hospital Avellaneda de San Miguel de Tucumán irrespetó la confidencialidad médico-paciente al violar el secreto profesional, la denunció y fue detenida en cuanto se recuperó en el nosocomio tucumano.

En el expediente no aparecen pruebas concretas que la comprometan pero los jueces la condenan por “homicidio doblemente agravado por el vínculo y alevosía”. De acuerdo a lo explicado por Soledad Deza, abogada de Belén y miembro de Católicas por el Derecho a Decidir, “han conectado abortante y feto encontrado y han dictaminado un homicidio, pero no hay un ADN en toda la causa. No hay ninguna prueba que la vincule”.

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Belén somos todas #LibertadParaBelén

Belén no es la única, Belén somos todas, se ha convertido hoy en ícono de la lucha contra un tipo de violencia muy específico, que además en nuestro país cuenta con una ley, la ley 26485, de violencia contra las mujeres, que una vez más, no se ha cumplido y se ha desconocido por parte de todos los efectores públicos involucrados en el hecho: médicos/as, enfermeros/as, policías, jueces, fiscal.

En abril de 2014 la campaña internacional por la liberación de “Las 17” exigió a la Asamblea Legislativa de El Salvador el indulto de mujeres, que en diferentes circunstancias, sufrieron complicaciones obstétricas y perdieron el embarazo. Todas ellas fueron acusadas por homicidio agravado, como Belén. A ellas, como a Belén, no se les respetaron derechos sexuales y reproductivos ni Tratados Internacionales.

En nuestro país hay, por lo menos, otras 4 mujeres acusadas y/o procesadas por aborto, en Córdoba y Tierra del Fuego; u homicidio agravado por el vínculo tras partos en los que dieron a luz a fetos muertos, en Jujuy y San Juan.

En las últimas dos semanas el caso de Belén se nacionalizó gracias al accionar del movimiento feminista. La discusión en torno a la penalización/despenalización/legalización del aborto ha sido puesta nuevamente en cuestión.

El activismo en las redes, bajo la etiqueta #LibertadParaBelén  alcanzó el apoyo de miles de usuarias en twitter la primera semana de visibilidad de la noticia logrando ser tendencia. El hecho provocó que el tema ingresara a los medios hegemónicos y diferentes voces pudieran ser escuchadas: organizaciones feministas, la abogada defensora de Belén, especialistas en violencia de género.

El martes 3, desde las 10 se organizó una jornada de militancia a la espera de la lectura de los fundamentos de la sentencia condenatoria en Tucumán. Hubo concentraciones frente a los edificios tribunalicios de esa provincia, también en CABA y en otras ciudades del país. Al mismo tiempo, exactamente a mediodía, la militancia feminista, se reunió en Facebook y en twitter bajo la consigna “Arden las Redes” de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto.

Finalmente, los fundamentos no fueron leídos por el Tribunal, sino que se entregaron a las partes. La presión de la opinión pública, generada en los últimos días, hizo que los letrados dieran a conocer el documento a través de un escrito donde detallan los motivos del fallo. Allí sobresale el hecho de que la defensa técnica de Belén, una defensora oficial, no haya cuestionado los hechos que se le imputaron en el juicio, a pesar de que Belén siempre los negó.

Soledad Deza, Abogada de Belén
Soledad Deza, Abogada de Belén

 

Soledad Deza, derecho feminista

Soledad Deza, es tucumana, feminista, abogada y miembro de Católicas por el Derecho a Decidir. Por estos días ha cobrado una visibilidad inusitada para ella. Atiende a los medios, brinda entrevistas, sale a la calle, activa en sororidad. El caso de Belén no es para ella cualquier caso. En el escrito presentado ante la Cámara Penal de Tucumán especifica que Belén no contó con el principio de inocencia de su lado. Primero fue culpable de abortar, después, presuntamente de matar. “Y luego finalmente de matar a su hijo, aún sin pruebas de que lo fuera […] Su condena fue antes moral, luego sanitaria, luego policial y finalmente judicial”.

La tarea de la letrada tucumana viene acompañada de apoyo y adhesiones de cientos de agrupaciones de mujeres, de derechos humanos, estudiantiles y políticas de todo el país y también del exterior. El gobierno tucumano, recibió, en ese sentido, presión concreta de reclamos del extranjero: el Consorcio Latinoamericano contra el Aborto Inseguro-CLACAI, con la firma de su secretaria ejecutiva, la peruana Susana Chávez Alvarado y Amnistía Internacional han hecho pedidos formales para la pronta liberación de Belén.

Las contradicciones

Una lista de graves irregularidades cometidas por los diferentes efectores públicos es la base de los fundamentos del Tribunal tucumano:

No se hizo un ADN del feto encontrado para corroborar el vínculo filial con Belén, siendo éste la prueba definitiva del supuesto homicidio.

En la causa figura que se llamó del hospital al juzgado para que fueran a realizar la autopsia.  Al llegar los peritos se encontraron con otro feto, no con el que se vinculaba a Belén.

Se consigna que la jefa de parteras encontró un feto a las 3 de la madrugada, pero Belén llegó a la guardia del Hospital Avellaneda, con dolores abdominales, a las 3.50.

En la historia clínica el médico Jorge Molina anotó que había tenido un “aborto espontáneo incompleto sin complicaciones”. No obstante, al declarar en la causa afirmó que le había encontrado un “cordón umbilical desgarrado”. Este dato no figura en la historia clínica.

No está consignado en el informe en qué baño fue hallado el feto, “rescatado de una cañería”, señalado como hijo de Belén. El hospital tiene cuatro pisos. Solo en la PB, donde está la guardia, hay ocho baños.

En la autopsia se habla de un feto masculino y un feto femenino, en un informe de una sola página.

En el documento se señala que el feto pertenece a una mujer de 35 años. Belén tenía en ese momento 25.

A lo largo del informe, la edad gestacional del feto varía: en algunos apartados tiene 22 semanas, en otros 32. También cambia su tamaño.

Belén pidió el miércoles el cese inmediato de su prisión preventiva para esperar en libertad la condena firme. Según Deza, mantenerla presa es «ilegal» e “inconstitucional”. En el escrito presentado ayer argumenta que Belén no tuvo un Poder Judicial que incorporara una perspectiva de género en la investigación de su causa. “Está presa por abortar y por ser mujer. A diferencia, por ejemplo, de los asesinos de Ismael Lucena o los tratantes de Marita Verón que esperaron todos sus condenas libres y en sus casas”, concluyó.