La Araña Galponera, elecciones estéticas como estrategia para un arte activo

La Araña Galponera, colectivo de arte formado en 2007, inaugura el próximo viernes 29 a las 21hs. “Borrar, quemar, descubrir”, una nueva muestra en La Casita Colectiva. ZEPA tras los pasos de la Araña, muestra aquí parte de su historia.

Intervención urbana, diciembre de 2010 – Jornadas de memoria y reflexión sobre el 19 y 20 diciembre de 2001

Intervención urbana, diciembre de 2010 – Jornadas de memoria y reflexión sobre el 19 y 20 diciembre de 2001

 

La Araña Galponera es un colectivo de arte que se formó en 2007 y que, sin aflojar nunca la marcha, viene “contaminando” circuitos culturales y políticos con igual intensidad. El próximo viernes 29 de abril inaugura “Borrar, quemar, descubrir” en La Casita Colectiva. Charlar sobre la muesta nos sirvió de excusa para conocer su taller, compartir experiencias y debatir realidades.

Antes de ser Araña, sus integrantes compartieron aulas, marchas y tomas en la Facultad de Artes y Diseño de la UNCuyo. El agitado periodo que inauguró el fin del menemismo y que derivó en diciembre de 2001 en una oportunidad clave para repensarnos como sociedad, conmovió, también, las perspectivas estudiantiles. La falta de reflexión sobre la práctica artística, la aséptica idea de que una obra de arte debe hablar por sí sola, los vacíos existentes en la historia del arte local y ciertas canonizaciones que promueven las instituciones educativas, resultaron demasiado incómodo para quienes estaban presenciando la crisis del sistema y la puesta en cuestión de todo lo establecido. Después vendrían tiempos de reacomodamientos, pero ese trance fue leído por muchos, en diversos ámbitos y territorios, como una oportunidad para barajar y dar de nuevo, hacerse cargo de lo que se criticaba y poner mente y corazón a funcionar como motores para la acción.

La necesidad de discutir los límites legitimados del arte, orientó la búsqueda de nuevos contenidos de formación profesional, lecturas a contrapelo de la historia oficial y el desarrollo de prácticas concretas como clínicas e intercambios con artistas de Mendoza y de otras latitudes. En todos los casos, apostando a la colectivización de las prácticas, sin anular individualidades ni elecciones personales.

“Después de dar la pelea durante años en la facultad, con experiencias enriquecedoras pero también con mucho desgaste, pasamos a buscar por nuestra cuenta, a construir espacios propios, a ofrecer ámbitos en los que confluyeron una enorme diversidad de perspectivas y estrategias”.

Década ganada (al adormecimiento)

Ese derrotero los llevó, por ejemplo, a realizar un taller de intervenciones en mayo de 2007 con el reconocido artista Juan Carlos Romero, que incluía la puesta en práctica de una labor colectiva en la vía pública. El grupo, aún sin el nombre que los identificaría hasta hoy, eligió realizarlo sobre el caso de Mauricio Morán, el joven de 14 años muerto por la policía en 2006, cuando vecinos de Perdriel intentaban sacar carbón de un tren en marcha con el único objetivo de combatir el frío.

Las piezas se fueron acomodando. Algunas semanas después de esa intervención, La Araña Galponera se presentaba en sociedad en el marco del Piquete Cultural, una actividad en homenaje a los militantes barriales asesinados Darío Santillán y Maximiliano Kosteki.

Tal vez, porque sus pasos iniciales estuvieron fuertemente asociadas a la conflictividad social o porque todavía es común pensar el arte como un espacio incontaminado, los trabajos de La Araña fueron (y son, muchas veces) ubicados en el estante de “arte y política”. Una definición que, como cualquier otra, puede ayudar a describir aspectos de la realidad pero que, tantas veces, limita miradas alternativas y acercamientos posibles. La producción galponera, en casi diez años de existencia, es compleja, elaborada y rica en posibilidades de interpretación. Incluye la confección de objetos, obras visuales, intervenciones, pegatinas, libros, sellos, instalaciones y videos, entre otros.

“Es difícil definir qué hace la Araña en pocas palabras y, seguramente, en comparación con otros artistas, pueda ser identificado con la idea de crítica social. Pero no nos reconocemos solamente en esa mirada. Se asume que por dedicarte a `arte y política´, hacés una renuncia a la experimentación de lenguajes, una cuestión a la que se le da mucho valor en el campo de las artes. Y nosotros también experimentamos con el lenguaje. Lo que pasa es que no lo hacemos como único objetivo o como un fin en sí mismo”.

“… la Universidad no sólo debería sumar a los sectores sociales marginados, sino sumarse a los procesos sociales que estos sectores atraviesan” - Jornadas de arte social e inclusión en la UNCuyo, junio de 2014

“… la Universidad no sólo debería sumar a los sectores sociales marginados, sino sumarse a los procesos sociales que estos sectores atraviesan” – Jornadas de arte social e inclusión en la UNCuyo, junio de 2014

 

Entonces, La Araña vuelve a tomar las riendas de su propio destino y opta por definirse como colectivo de arte, sin más. “Porque lo político, en todo caso, está en decir lo que se necesita decir en cada contexto. El mote de arte y política genera cierta comodidad, tanto en el campo del arte, como en el de la política”. Y, se sabe, la comodidad casi nunca es creativa, ni cuestionadora, ni provoca plantearse nuevas estrategias para percibir el mundo o transformar la realidad.

Calles, museos, espacios culturales y universidades son algunos de los ámbitos en los que La Araña viene dejando su huella. Huella que a veces dura lo que dura una muestra y otras, que se mantienen durante meses en las paredes de la ciudad, dependiendo de los ánimos de los fanáticos de la limpieza y de muros sin mensajes inquietantes.

Recordando tu expresión

Uno de los frentes en los que La Araña Galponera despliega sus propuestas, es en el de la memoria, eje fundamental para la movilización en nuestro país, pero también para definir lo que somos como seres humanos, lo que hemos sido ¿y seremos? capaces de soportar, de encubrir, de denunciar, de recordar y recuperar.

Obra de la muestra Ejercicio 1972, expuesta en la UTN en marzo de 2015 y resultado de un trabajo de investigación y registro sobre las experiencias militantes previas a la última dictadura

Obra de la muestra Ejercicio 1972, expuesta en la UTN en marzo de 2015 y resultado de un trabajo de investigación y registro sobre las experiencias militantes previas a la última dictadura

 

Un terreno complejo, tanto por las emociones que atraviesa, como por las dificultades para trascender consensos y lugares comunes, tan costosos de lograr como necesarios, pero jamás suficientes para garantizar un futuro que no repita los horrores, ni olvide los sueños que ese horror buscó eliminar. No se trata, entonces, tan sólo de “acompañar” las marchas del 24 de marzo o “denunciar” que la policía mata pibes en los barrios como si nada. Se interviene la realidad con un lenguaje propio, con estrategias artísticas que por momentos pueden entablar diálogos con acciones militantes, pero que apuntan a permear sensibilidades, despabilar el confortable adormecimiento de lo que parece definitivo y ofrecer soportes a los recuerdos del futuro.

El próximo 29 de abril y durante un mes y medio, resurge la oportunidad de toparse con éstas y otras búsquedas en una nueva muestra del inquieto colectivo de arte.

Alicia Manino, Paula Casciani, Andrés Guerci y Macarena Espinosa, La Araña Galponera en la marcha del 24 de marzo de 2016, defendiendo la memoria y sosteniendo la mirada

Alicia Manino, Paula Casciani, Andrés Guerci y Macarena Espinosa, La Araña Galponera en la marcha del 24 de marzo de 2016, defendiendo la memoria y sosteniendo la mirada

 

Borrar, quemar, descubrir:
Del 29 de abril al 15 de junio.
Salón de Usos Múltiples de la Casita Colectiva (Patricias Mendocinas 827, Guaymallén)
De 17 a 21hs.
Más información: facebook/araña galponera