Jaime Correas le hace bullying a una ley promulgada por Alfonsín

El Director General de Escuelas, Jaime Correas, parece tener una obsesión por la contradicción permanente. En sólo unas horas trató de compañeros y violentos a los trabajadores de la educación, los invitó a charlar en las escuelas y luego les prohibió el ingreso a sus representantes gremiales y, en una mentirosa aplicación de una resolución de un gobierno radical, intentó derogar un artículo de una ley firmada por el presidente Raúl Alfonsín.

Jaime Correas

Jaime Correas – Foto: Archivo ZEPA

Compañeros, siempre no fuimos compañeros

“El SUTE me hace bullying”, comentaba Jaime Correas en una nota que le hizo un soleado diario mendocino el día de ayer. En el artículo periodístico -que en ningún momento mencionó agresión física-, catalogó a “los del SUTE” como “compañeros de trabajo”, ya que “son los ciudadanos (los) que nos pagan el sueldo”.

El funcionario manifestaba así una ignorancia básica: son los afiliados quienes mantienen a los sindicatos, no los ciudadanos. Si bien reciben aportes del Estado por leyes específicas y acuerdos paritarios, es la afiliación quien hace los aportes fundamentales y define (o debería hacerlo) el destino de los fondos y su dirección política.

En la misma nota, nadie le preguntó por qué no renunció luego del primer paro docente, cuyo acatamiento fue de un 96%. Según su razonamiento, los docentes también son su “patronal”.

Te invito, pero no te abro la puerta

“Si van a una escuela (el SUTE) no importa, está bien, los recibo; ahora cuando van a la presentación de un libro es algo que deben reflexionar”, dijo Correas en la nota mencionada. Pero el mismo día de ayer había enviado a las escuelas el Memorándum sobre “Ingreso de personas ajenas a los establecimientos escolares”. El comunicado prohíbe ingresar a las Entidades Gremiales a las unidades de trabajo de sus afiliados. Pregunta obvia: ¿Cómo piensa encontrárselos en una escuela si les prohíbe la entrada?

Tres contradicciones al hilo - Foto: gentileza DGE

Tres contradicciones al hilo – Foto: gentileza DGE

Al parecer, Jaime Correas sigue con su doble discurso: conciliador y ciudadano ante los medios; agresivo y autoritario ante las/os docentes. Durante el conflicto de “ítem aula” las/os agredió, descalificó y enfrentó con la sociedad mendocina. Luego se quedó sentado esperando que ninguno de los 80 mil docentes reaccionara. Mal cálculo.

El memorándum de ayer posee dos párrafos.

  • El primero es una copia del artículo 1, inciso b) de la Resolución 691/02, que transcribimos: “Sólo se admitirá el ingreso al mismo a los alumnos, padres, docentes, personal administrativo, equipo directivo, personal jerárquico de la Dirección General de Escuelas y autoridades tanto policiales como judiciales.” Dicha resolución, redactada durante el gobierno de Roberto Iglesias, tiene como fin la protección (física, sexual, íntima, etc) de la/os alumnas/os.
  • El segundo párrafo es elaboración personal de Jaime Correas, prohibiendo expresamente que ingresen representantes sindicales a los establecimientos educativos. Nada dice al respecto la Resolución 691/02, y por lo tanto, el Director General de Escuelas vuelve a cercenar derechos de las/os trabajadoras/es de la educación.

Alfonsín firma con la mano, Correas borra con el codo

La DGE, de gestión radical, echa por tierra la libertad sindical consagrada por la Ley de Entidades Sindicales. Esa norma -que lleva el número 23.551- fue sancionada en 1988, durante un gobierno radical y promulgada por la firma del presidente Raúl Alfonsín, el más renombrado de los correligionarios.

Como si no fuese suficiente, la gestión educativa del gobierno de Cornejo acude a un decreto que violenta las instituciones de la República, negando así los avances laborales hechos por su mismo partido político.

No es bullying manifestarle indignación a un funcionario que miente y prohíbe. Es, más bien, ejercicio de ciudadanía.