Generosa cobertura

Una historia sobre el cerrojo mediático mendocino… o de cómo opera el Grupo UNO.

Tres pícaros

Los tres mosqueteros de Cambiemos: Jaime Correas, Ariel Robert y Guillermo Pereyra.

Si hubiera que elegir una cualidad del gobernador Alfredo Cornejo seguramente, alejados de los atriles mediáticos, muchos dirigentes locales elegirían su capacidad de adaptarse sin miramientos al escenario político imperante. Gracias a esta condición Cornejo avanzó en la conformación del Frente Cambia Mendoza, en donde supo cobijar a propios y extraños -todos los extraños posibles-. Este fue, tal vez, el factor más importante para su llegada a la gobernación.

En las charlas de café se dice que el histórico porcentaje que solía llevarse el cuasi extinto Partido Demócrata, inclinó el equilibrio de la balanza tripartidista de Mendoza. Si bien la ecuación tal vez podía resolverse con esos porotos, tampoco hay que desconocer los apoyos de aliados como Libres del Sur y el novísimo Frente Renovador.

Incluso estos respaldos han dado frutos más allá de la mera alianza electoral. Los socios han sido determinantes en la ingeniería legislativa del gobierno provincial para triunfar en su primera disputa importante, aquella en la que se aprobó el aumento por decreto a los trabajadores de la educación y la incorporación del polémico ítem aula.

Basta recordar el lugar destacado que el Frente Renovador, a través de la figura del diputado Guillermo Pereyra, decidió asumir en aquella oportunidad. El sindicalista intentó presentarse como un mediador entre las partes en conflicto. Claro que ese lugar neutral, en el que simuló ubicarse Pereyra, duró tan sólo 24 horas. Luego volvió a encuadrarse, otorgó quorum y posibilitó la aprobación del decreto.

Cambiemos - Pereyra-Cornejo-Montero

Exultantes: Guillermo Pereyra, Alfredo Cornejo y Laura Montero sellaron el año pasado el pacto de Cambiemos, en el comité de la UCR.

Pero la escudería legislativa de Cambiemos –y el gobierno en general- han tenido (tienen) un apoyo crucial: el del cerrojo mediático. Imposible no destacar aquí, en tanto impulsor del ítem aula, el cuidado otorgado a Jaime Correas. El director general de escuelas ha sido responsable de un episodio de nepotismo -que terminó con la eyección de su yerno de la función pública y que lo empaño fugazmente-. También ha sido partícipe necesario de la informal y polémica designación de Silvia Cornejo -hermana del gobernador- como “delegada” de la DGE  en el Valle de Uco y de la ausencia de explicación sobre la curiosa declaración jurada de Emma Cunietti.

Aún así Correas goza de una fabulosa reputación mediática, principalmente en el Grupo UNO, su antiguo y eterno hogar comunicacional. La casa que lo vio crecer y que para el gobernador fue un factor determinante en su decisión de convocarlo.

La prehistoria del cerrojo: bajada de línea

El andar protegido de Jaime Correas y la morisqueta pública de Guillermo Pereyra tienen, como curioso hilo conductor, un antecedente que se remonta al año pasado, antes de las elecciones que convirtieran en gobernador a Alfredo Cornejo.

El 12 de junio de 2015, a las 9:26 de la noche, Ariel Robert, Coordinador Editorial y de Contenidos de UNO Medios, envió a los principales referentes periodísticos de cada área la precisa instrucción de otorgarle “generosa cobertura y difusión” a la presentación oficial del Frente Renovador, encabezado en Mendoza por Guillermo Pereyra como candidato a Diputado Provincial, en tanto espacio integrante del Frente Cambiemos.

Generosa_Cobertura

(Nota de redacción: el resaltado es de ZEPA)

Nacía así el trípode de poder (Grupo UNO-Correas-Pereyra) que más acá en el tiempo tuvo su acto cúlmine en la sesión legislativa del 23 de marzo de 2016, cuando la gestión provincial inauguró la era del «itemismo«.

No quedan muchas dudas. Aquella generosa cobertura otorgada a Guillermo Pereyra -por uno de los guardaespaldas mediáticos de la gestión Cornejo- para la presentación de la inclusión de su espacio al interior del Frente Cambiemos ha tenido un costo no menos generoso. Un costo que, quizás, Pereyra aún no termina de saldar.