El internismo hace peligrar la primera obra propia de la gestión Cornejo

Un largo anhelo de los estatales podría hacerse realidad: que las grises macetas de los edificios públicos dejen de ser ceniceros y se llenen de flores.

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Poneeele

En ZEPA estamos más que orgullosos: uno de nuestros informes hizo reaccionar al gobierno provincial, y esa reacción derivó en la que podría ser la primera obra propia de la gestión Cornejo. Además, la noticia nos pone contentos, porque quiere decir que el gobierno nos está leyendo… se hace el que no, pero sí…

De todos modos, es muy posible que el internismo radical haga fracasar la iniciativa.

Hablamos de la parquización de las macetas que reposan, yermas, inhóspitas, en varios lugares de paso del palacio de gobierno. La situación de falta de parquización en la casa de gobierno fue señalada por ZEPA en el informe “Cuarenta canteros y ninguna flor”.

Al parecer, nuestra cobertura habría hecho reaccionar a varios ministros, preocupados por la situación señalada en casa de gobierno, que se extiende a otros edificios gubernamentales.

Trascendió que el Ministro Kerchner ordenó de inmediato lanzar una licitación pública nacional para comprar panchitas, pensamientos (sobre todo pensamientos) y demás especies florales para sembrar “todas y cada una de las macetas de la administración pública provincial”.

Antes de dar la orden de armar el pliego, Kerchner consultó con el área de Parques, pero tuvo respuesta negativa: al parecer, la subdirección de Plantas y Flores fue desmantelada en las últimas semanas. Sin otra salida, Hacienda tomó la planta por el tallo y se lanzó a crear la primera medida propia de la gestión.

ZEPA tuvo acceso a la documentación burocrática en la que trabaja el equipo legal. Entre los considerandos del decreto que habilita la licitación, se indica que “atento a la necesidad de que las macetas dejen de cumplir la función de ceniceros de quienes van a fumar junto a las ventanas” y además “considerando, primero, la clara vocación de ahorro del Señor Gobernador, más los reiterados pedidos del Señor Presidente de la Nación, Mauricio Macri, de contagiar alegría en la gestión”, se propone “la compra de entre 500 y 1.000 plantines de especies florales para los maceteros mencionados en fojas 1, detallados en tamaño y número en Anexo A, en lo posible con flores de color amarillo”. Además, se indica “prever la compra periódica de semillas a futuro”, lo que denota que esta medida se transformará pronto en política de Estado.

Continúa el borrador legal: “Considerando además la grave crisis por la que atraviesa la Provincia, se recomienda que dicha licitación se viabilice a través de la Unidad de Financiamiento Internacional (UFI), para que una parte de la compra de los plantines sea por cuenta del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), y la contraparte correspondiente, a cargo de la provincia”.

Según anticiparon funcionarios de tercera línea, ya hay más de 20 viveros interesados en los pliegos. Algunos, incluso, adelantaron que además de plantines, los canteros y macetas necesitarán renovación de tierra.

Por otra parte, para garantizar que las macetas no vuelvan a quedar peladas en el corto plazo ni recuperen su función de ceniceros, los abogados de Hacienda recomiendan que el Departamento General de Irrigación asigne inspectores de macetas. Esta iniciativa ha sido bien recibida por el ente que administra el agua en la provincia.

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No obstante, no todas son flores para el gobierno. Gracias al inevitable –¿y genético?– internismo radical, han surgido voces contrarias a la licitación. Funcionarios enrolados a full en el ajuste señalaron a ZEPA, por lo bajo, que si las macetas dejan de cumplir funciones de cenicero, se produciría una sensible disminución de consumo de cigarrillos/hora. Aclaran, como si fuera una novedad, que fumar produce cáncer, y que le haría muy bien a la administración central que los empleados fumadores contrajeran de una vez cáncer de pulmón y finalmente murieran. Beneficio secundario del cáncer: reducir la planta de personal.

ZEPA quiso conocer la opinión de funcionarios de Salud sobre esta situación, pero no tuvo respuesta. Los que sí se enrolaron a favor son los de Escuelas. Trascendió que han propuesto el “ítem planta”, un adicional para aquellos empleados que colaboren con el mantenimiento de las macetas y denuncien casos de vandalismo o de “cenicerismo”. Desde Seguridad recordaron que el 911 está habilitado para denuncias.

Otra área que apoya la medida, como era de esperar, es Ambiente. Desde esa secretaría han pedido intervención en el pliego, para hacerlo valer en la reglamentación de la ley de ordenamiento territorial.

Los más entusiasmados con la iniciativa –siempre hay alguien que exagera– han planteado crear el primer camión “para todos” de la era Macri: “Plantas y flores amarillas para todos”.

Los detractores piden que la medida tenga el aval de la Legislatura.

Más allá de las internas, trascendió que el proyecto seguirá su curso. Técnicos de Legal y Técnica estiman que en un año y medio, cuando la licitación pueda ser concretada, las macetas tendrán finalmente plantas y flores. Por supuesto, previamente los edificios gubernamentales serán visitados por una misión del BID, para comprobar si la inversión se justifica.

La iniciativa ha caído muy bien en los pasillos de gobierno, y eso es lo principal para que siga adelante: todos saben que esta gestión se desvela por el bienestar de sus trabajadores. Empleados de planta señalaron off de record que la parquización del macetón cumpliría “un gran anhelo” de los empleados públicos.

Los más cercanos al Gobernador Cornejo afirman que el mandatario está feliz con la iniciativa, y que incluso señaló, también por lo bajo (y sí): “Si hay miseria, que no se note”.

Desde ZEPA, esperamos que esta medida prospere.