Relaciones carnales entre Iglesias y Santa Elena

Las promesas de honestidad y austeridad de Marcelino Iglesias se evaporaron en pocos meses. La privatización exprés del servicio de limpieza reveló poca transparencia y despilfarro: el municipio paga $5 millones por mes para brindar servicios en tres distritos.

Marcelino Iglesias el día de la jura como intendente de Guaymallén – Foto: gentileza UNCuyo

La contratación de la empresa de recolección de basura Santa Elena quebró la honradez de la gestión de Marcelino Iglesias. Esa imagen que llevó al candidato a ganar las elecciones se apoyaba en la honestidad, la austeridad y la vocación de servicio. En Guaymallén, como en otras comunas, la firma ingresó sin barreras y se alzó con una cifra millonaria.

Santa Elena recibirá $ 168 millones, por prestar servicios durante tres años, en sólo tres de los veintiún distritos de Guaymallén.

La concesión de los servicios de recolección de residuos, limpieza de acequias y barrido, a Santa Elena SRL se concretó en menos de cuatro meses, sin pasar el desafío de la transparencia. A pocas semanas de asumir, Iglesias publicó el llamado a licitación, dos meses más tarde se abrieron los sobres y pocos días después, se adjudicó. El trámite fue simplificado desde el vamos ya que la convocatoria estuvo dirigida exclusivamente a empresas que tuvieran más de cinco años de experiencia y con suficiencia para realizar los tres servicios. En otras palabras: un pasaje directo para la firma santificada que ya registra antecedentes de otros Departamentos de la Provincia.

El acuerdo que firmó Guaymallén es por $168 millones. Por ese monto, la empresa se compromete a prestar el servicio durante tres años, solamente en los distritos de Dorrego, San José y en el área sur de Villa Nueva (hasta la calle Azcuénaga). En esas zonas habita poco más del 20% de la población. Mientras que los 18 distritos restantes, en donde residen más de 200 mil personas, seguirán atendidos con los recursos del “municipio desmantelado”, de acuerdo con la definición del intendente Iglesias.

Los camiones de Santa Elena se preparan para el renacimiento de Guaymallén.

Los camiones de Santa Elena se preparan para el renacimiento de Guaymallén – Foto: gentileza UNCuyo.

Llama la atención la comodidad con que estos empresarios ganaron las licitaciones en la Provincia. Las contrataciones en cada Departamento en los que se desempeña Santa Elena (San Martín, Godoy Cruz, Luján y Capital) fueron cuestionadas por la letra del contrato y por la celeridad con que se realizaron. También los compromisos de la empresa con el gobierno provincial del exgobernador Francisco Pérez, por AySaM, Dirección General de Escuelas, Vialidad e Hidráulica, sembraron dudas y fueron fuertemente atacados por legisladores de la oposición, entre ellos los radicales que, hoy, conducen Guaymallén.

La firma figura en los registros como Bodegas y Viñedos Santa Elena SRL, propiedad de los hermanos Javier, Tomás y Diego Espósito. El negocio de los servicios públicos no es el único rubro que desarrollan. Se dedican, al mismo tiempo, a la construcción y tienen inversiones vitivinícolas.

La “uniempresa”

Concejal Francisco

Luis Francisco, concejal del FPV-PJ – Foto: Manotazos.

El “casamiento por interés” entre Iglesias y Santa Elena fue cuestionado desde su génesis por los concejales de la oposición en Guaymallén. Luis Francisco, titular del bloque Frente para la Victoria-PJ, sostiene que la adjudicación no fue limpia y que “básicamente se vendió el pliego a un solo postor”. “Si bien el intendente está facultado por la ley orgánica municipal para hacer estas concesiones, lo que reclamamos es la falta de transparencia y la poca información que se nos da a los concejales”, expresó Francisco en una charla con ZEPA.

El reclamo del edil tiene que ver además con la tergiversación de la labor del municipio. “Privatizar la limpieza es negar la función para la que fuimos elegidos, que es administrar los recursos de la gente de la manera más eficiente que se pueda”, precisó, e ironizó: “Si seguimos así habrá que cambiar la ley electoral, no votamos más intendentes sino a empresas por la oferta de servicios”.

El programa de concesiones al sector privado se ejecuta con cadencia en los Departamentos del Gran Mendoza. “Este proyecto, al que han denominado ´unicipio` viene gestándose desde aquel viaje que hizo el gobernador Cornejo y los intendentes radicales a Barcelona, con el dinero de la Universidad Nacional de Cuyo. Pero más que intenciones de un ´unicipio` se ve que lo que buscaban era la ´uniempresa`, apuntó el concejal Francisco en referencia directa a las licencias non sanctas que Santa Elena ha obtenido en la mayoría de estas comunas.

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Foto: Manotazos.

“Privatizar la limpieza es negar la función para la que fuimos elegidos, que es administrar los recursos de la gente de la manera más eficiente que se pueda” (Luis Francisco)

“Una privatización es el proceso menos transparente que existe, además siempre que se ha tercerizado un servicio ocurre que la prestación se cumple con el personal y logística del municipio” certificó Francisco, quien conoce muy bien su Departamento y que, en otras ocasiones, desde la misma banca peronista en el Concejo, se opuso a maniobras similares.

En declaraciones públicas el intendente reconoció que la contratación de Santa Elena (la patrona de los enjuagues) fue posible “bajando el número de personal” y que pretende seguir echando empleados municipales, porque la comuna “dejó de ser una oficina de empleo y pasó a ser una empresa de servicios”.

Se desploma así del púlpito de Iglesias una imagen que se construyó como luz nueva frente a la sombra de Luis Lobos, uno de los peores intendentes de los que se tenga memoria en el Departamento de Guaymallén. El perfil de honestidad y republicanismo, exaltado al extremo por el programa del renovado gobierno, parece darse de bruces con lo peor de las recetas del viejo neoliberalismo.