El gobierno mendocino, necio impulsor del “itemismo”

La gestión Cornejo es un excelente ejemplo de la llamada restauración conservadora: está demostrando en paritarias su escasa vocación democrática y se aleja cada vez más de los ideales radicales y de la Constitución.

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Foto: Prensa Gobierno de Mendoza

Contexto: paritarias del Estado, 2016. El gobierno de Mendoza insiste con crear adicionales. El argumento: estimular al trabajador estatal, al que las autoridades (gobernador, ministros, subsecretarios) suelen denominar “empleado”, “empleado público”, “agente estatal”. Eso sostiene el gobierno que es el ítem aula, un estímulo, que solamente pudo aplicar por decreto, porque los “empleados” de la educación lo rechazaron de plano desde un primer momento.

Ahora, en la paritaria de la salud, el gobierno intenta algo similar: un adicional “centro de salud”, porque parece que los médicos y enfermeros faltan bastante a los centros de salud.

Sostener que pagando un poco más para que los “empleados” cumplan es sostener que nadie cumple. Es decir, significa que se sospecha del trabajador, no se le tiene confianza, se lo considera un mal necesario más que un eslabón fundamental de una de las funciones fundamentales del Estado: prestar servicios. Y la única estrategia que tiene el gobierno de la salud para que los trabajadores cumplan es el dinero. Un estudiante inicial de psicología diría que existe una proyección allí: como yo solamente trabajaría por dinero –porque mi vocación está en segundo plano–, los trabajadores de la educación y de la salud son iguales que yo.

Pagar un adicional específico para revertir una situación es pensar que se puede comprar la conducta de una persona, porque, obviamente se la considera comprable. Una suerte de nueva versión del principio de Pavlov: te doy un billete, vas a trabajar. Te doy otro billete, vas a trabajar enfermo. Te doy más billetes, descuidás tu salud y la de tu familia.

“Hasta ahora, los gremios no han aceptado estos ítems. Es decir, hasta ahora, los sindicatos no se venden. Por su parte, el gobierno sigue desoyendo a los trabajadores, se comporta como el dueño de una empresa”

Con el ítem aula, y ahora con el ítem “centro de salud”, más que mejorar los servicios, el gobierno está afectando la vida cotidiana, concreta y real, y por lo tanto la salud de los trabadores. Y ahora –paradoja y perversidad– la salud de los trabajadores de la salud. Además, con esta obsesión por el ítem, que ya puede ser denominada “itemismo”, el gobierno se contradice, sobre todo porque declama constantemente que los salarios no son lo único importante en la paritaria sino también las condiciones de trabajo, como si las condiciones de trabajo no estuvieran relacionadas con el salario. Es decir, señores del gobierno, pónganse de acuerdo: el dinero, el monto del salario, ¿es importante o no es importante?

El panorama se presenta complicado. Porque –como todo necio con poder cuando se equivoca– el gobierno no quiere dar marcha atrás con medidas que son lisa y llanamente inconstitucionales. ¿Y por qué son inconstitucionales estos adicionales? Entre otras cosas, porque atentan, en estos casos, contra el bienestar de los trabajadores, es decir, contra la salud de los ciudadanos, o sea, contra el “bienestar general”, algo por lo cual vela la Constitución Nacional.

Hasta ahora, los gremios no han aceptado estos ítems. Es decir, hasta ahora, los sindicatos no se venden. Por su parte, el gobierno sigue desoyendo a los trabajadores, se comporta como el dueño de una empresa –el Estado no lo es– y demuestra su impotencia y su escasa vocación democrática quebrando la paritaria con decretos. Ese parece el perfil de esta gestión provincial: en lugar de escuchar y proponer, cerrarse e imponer. En este sentido, no se puede dudar de que Alfredo Cornejo y su equipo están en la avanzada nacional de la restauración conservadora. Lejos, cada vez más lejos, del radicalismo y de la democracia.