Declaración Jurada Docente: burocracia y desconcierto

Declaración jurada

Instrucciones para completar la Declaración Jurada – DGE

Como corolario de la deteriorada relación entre Gobierno y docentes, está en vigencia un nuevo formulario para llenar Declaraciones Juradas de Cargos. Este documento público se presenta ante las autoridades que lo soliciten (Dirección de una escuela, Supervisión, etc) o para concursos de cargos u horas cátedras. Tiene la función de poner en relieve la carga horaria docente con la cantidad de horas de trabajo que permite el sistema.

Días atrás, ZEPA accedió al formulario en cuestión con el objeto de analizar la carga horaria de la funcionaria de la Dirección General de Escuelas (DGE), Emma Cunietti, a quien observamos en una exagerada incompatibilidad de cargos (61 horas titulares y 7 horas suplentes). Es un tema grave, ya que, de ser cierta tal cantidad, la Justicia debería procesarla (y al funcionario que le dio las horas) por las irregularidades de su condición.

En rigor, al ser completado, este formulario no es una declaración jurada. De ser así, sólo necesitaría la firma del/a docente.

En las aulas, la situación es diferente. El nuevo documento consta de tres hojas que tienen algunos detalles observables:

  • debe bajarse de internet e imprimirse en papel (se supone que en el sitio web están registradas todas las horas o cargos);
  • el/a docente debe agregar las horas cátedra o cargos que no estén registrados en internet y tachar aquellos que figuren y hayan sido dados de baja;
  • concurrir a todas las escuelas donde se desempeñe el/a docente y hacerla firmar por los directivos;
  • debe llevar el sello del/a directivo/a y de la escuela;
  • la primera hoja no tiene espacio para la firma del/a docente, siendo la más importante porque en ella figuran las horas o cargos del/a docente;
  • tienen una vigencia de 30 días, impresa en el mismo documento, a partir de la fecha de impresión;
  • en la página 2, tiene un texto aclaratorio incompleto.

En rigor, al ser completado, este formulario no es una declaración jurada. De ser así, sólo necesitaría la firma del/a docente. Es, más bien, una certificación de servicios, ya que se solicita la firma y sello de los directivos de cada escuela, que deben revisar si las/os docentes han llenado bien los horarios y las horas que declaran. Este documento se podría obtener de la Administración Central, ya que el Gobierno paga los sueldos por agente y no por escuela, por lo que se deduce que sabe cuántas horas o cargos posee cada agente. El sistema podría ser mucho más eficiente si el software utilizado registrara las horas on line, cada vez que un docente accede a ellas, incluso llenando los horarios de entrada y salida de la escuela. De ser así, no sería necesario este formulario porque la condición de cada aspirante a cargo u horas se verificaría por internet. Dicho software podría identificar fácilmente la irregularidad de Emma Cunietti y conminarla a regularizar su situación.

Todos sabemos que una extracción de dinero de un cajero es automática, y consta de una base de datos realmente mayor a la de las/os 80 mil docentes mendocina/os. Tarea para los informáticos del Gobierno. Por su parte, los funcionarios presentan Declaración Jurada Patrimonial con una fotocopia legalizada de AFIP (aunque cerca de 200 aún no lo hacen). Mientras tanto, las/os docentes enfrentan más burocracia que en el siglo anterior.