¿Cómo impacta el desempleo en la salud mental?

En Mendoza la pérdida del trabajo figura entre las mayores preocupaciones. En una entrevista con ZEPA, la psicóloga y psicoanalista Sara Gutierrez Zahzú analiza como golpea la amenaza del desempleo en la salud mental de quienes trabajan.

carlos brigo

Despidos en el Ministerio de Cultura de la Nación. Enero de 2016. Foto: Carlos Brigo

La posibilidad de la pérdida del trabajo es una de las mayores preocupaciones que tienen los mendocinos. Eso que se percibe cotidianamente en el -mal- humor social de la calle, también aparece en los números de estudios sociológicos.

Por ejemplo, una encuesta de la consultora Diagnósticos y Análisis revela que los despidos son el problema que más les preocupa a los mendocinos que consultaron. La encuesta, que se realizó entre el 15 y 19 de marzo, se basa en una muestra de 1440 personas de Capital, Guaymallén, Las Heras, Godoy Cruz, Maipú, Luján, San Martín y San Rafael.

Desempleo y salud mental, más allá de las cifras

Con la intención de profundizar más allá de los números, ZEPA consultó a la psicóloga y psicoanalista Sara Gutierrez Zahzú, quién nos ayudó a entender cómo impacta la amenaza concreta del desempleo en la salud mental de los trabajadores.

Para esta especialista es importante, en primer lugar, tener en cuenta el contexto político y social que estamos viviendo los argentinos. “Durante lo que va del año 2016, -explica la profesional- han perdido el empleo miles de personas, esto implica un nuevo (aunque conocido) sistema de expulsión de cientos de trabajadoras y trabajadores a los márgenes sociales y a vivenciar la impotencia y la exclusión que estas prácticas comienzan a gestionar. La suma de estas causas conducen inexorablemente a la ruptura del tejido social y a la aparición de diferentes y alarmantes daños en la estructura subjetiva y social”.

“Durante lo que va del año 2016 han perdido el empleo miles de personas, esto implica un nuevo (aunque conocido) sistema de expulsión de cientos de trabajadoras y trabajadores a los márgenes sociales…»

Para la Lic. Gutierrez Zahzú, las nuevas políticas estatales han generado cambios profundos a nivel económico e histórico y estas transformaciones son tanto singulares como colectivas y, por lo tanto, se ven alteradas la composición de las relaciones y sus vínculos. “Las políticas neoliberales están funcionando a pleno y han instalado el fantasma del posible desempleo, el cual comienza a presentificarse en cada llegada, permanencia y salida del empleo”, sostiene la psicóloga, y agrega: “trabajar supone un lugar de trabajo, un espacio y tiempo que construye la cotidianidad de cada uno de aquellos que se consideran trabajador o trabajadora. Ese título, esa bonanza, implica la dignidad de la vida cotidiana, ocupar un legajo, ser reconocidos, marcar tarjeta, realizar una tarea. Todo ello conforma un “armazón cotidiano” que permite, facilita y estructura el devenir diario, lo cual tambalea ante la presencia del miedo a perder el trabajo”.

Qué maravilloso es trabajar, dicen por ahí

Sara

Sara Gutierrez Zahzú, psicóloga, psicoanalista e integrante de «La Machi»

El trabajo es tan necesario, tan deseado, tan necesitado, dicen que dignifica, que hace sentirse orgulloso a quien lo tiene. ¿Por qué?, le preguntamos a nuestra entrevistada, y ella claramente nos responde: “El trabajo posibilita la circulación subjetiva en lo social, los sueños de crecimiento personal, familiar, los proyectos materiales. Permite tener a principio de mes un sueldo, con el que se hace maravillas para que alcance, y cuando se alcanza es para celebrar, pero hasta esas maravillas, en los tiempos que se viven, están en peligro. Los trabajadores comienzan a convertirse de la noche a la mañana en una pasta, que parece que nadie quiere, son sinónimos de ñoquis, tan ricos y añorados (como los de mi abuela) sin embargo ahora, esa palabra refiere a sectores de nuestra sociedad, llamados así para ofenderlos, declararlos públicamente prescindibles y condenarlos. Son defenestrados con esta pasta, convertida en sinónimo de “sospechosos”, en “por algo será”. No sólo está la pérdida o amenaza del desempleo, se suma a esto el “no hace nada, porque si sirviera no lo echarían”.

«Los trabajadores comienzan a convertirse de la noche a la mañana en una pasta, que parece que nadie quiere, son sinónimos de ñoquis, tan ricos y añorados (como los de mi abuela) sin embargo ahora, esa palabra refiere a sectores de nuestra sociedad, llamados así para ofenderlos, declararlos públicamente prescindibles y condenarlos.»

Es así que, según explica esta psicóloga (quién además es miembro de “La Machi”, una agrupación por la Salud Mental y los Derechos Humanos) todo se vuelve peligroso y persecutorio en el ámbito mas cotidiano, el lugar de trabajo se llena de eso que vulgarmente se llama paranoia y se traduce en incertidumbre y angustia frente a las miradas de los superiores, a la eventualidad de una convocatoria a la oficina de personal, hasta el miedo a quedarse dormidos o que les revisen el Facebook o los mails internos.

“Ese escritorio, esa maquina, ese taller, aquella tienda que hasta hace unos meses era parte de la vida misma, del centro de la labor, ahora entra en un espacio y un tiempo inestable, donde ya no es tan seguro que siga siendo el lugar propio”, ilustra Gutiérrez Zahzú y explicita sin eufemismos: “las trabajadoras y trabajadores entran en los caminos de la amenaza de convertirse en la futura limpieza de los cazañoquis”.

Aunque la violencia y la inseguridad suelen ser puestas en otro lado, el ámbito del trabajo se impregna de ellos cuando cunde el temor al desempleo. La violencia y la amenaza de perder esa fuente de vida generan angustia y sentimientos de inseguridad, temor por lo desconocido y problemas en las relaciones de pareja y familiares.

Para Sara, nuestra entrevistada: “Nada queda sin roturas o mejor dicho todo se rompe alrededor de un trabajador, de una trabajadora, cuando se pone en tela de juicio su labor, se lo sospecha, se lo persigue. Estas nuevas políticas de segregación e institucionalización del desempleo y la precarización conducen inevitablemente al sufrimiento de quienes son protagonistas involuntarios de maniobras expulsivas, por parte de los que se sienten dueños del campo laboral”.