Se trataba de Pinchevsky

Cacerola_Camping

Por Sergio Bonelli

Era mi costumbre en los ´70 ir a la montaña, lo más que pudiera. Iba a El Salto.

Una vez ocurrió que, estando arriba del bus, tenía dificultad para hacer entrar la mochila en el buche. El motivo era que llevaba una olla atada en el costado. Empecé a putear y desde los asientos delanteros se levanta un hippie grosso, de cabello ensortijado y ojos clarísimos.

Lo reconocí, se trataba de Pinchevsky, había venido a tocar a Mendoza con Grupo Sur y Miguel Cantilo. Me encara y me dice:

– Loco, ¿qué te pasa?
– Es que la mochila, con esa olla de mierda no entra, respondí.
– ¿Ese es tu problema?, me replicó.
– Sí, le dije medio avergonzado.

Ahí Pin me pregunta de manera majestuosa:

– ¿Me permitís?

Yo asentí, y él, con paciencia, desató la olla, abrió la ventanilla y cuando se disponía a arrojarla lo detuve mientras le decía:

– ¡Ya entendí loco!

Sin casi mirarme se volvió a su asiento, sabiendo que había un tarado menos dispuesto a quejarse por cosas que sí tienen solución.

Recuerdo la enseñanza y la manera en que fue impartida y me emociono aún… ¡Pin superior!