Cuarenta canteros y ninguna flor

Pocas cosas más tristes que un edificio público. Pocas cosas más tristes que un edificio público viejo, gris, marmolado, bronceado… Pocas cosas más tristes que ciertas casas de gobierno. Y más tristes si donde puede haber algo de vida no humana, vida vegetal por ejemplo, casi no queda nada.

Estamos hablando de los canteros de la Casa de Gobierno de Mendoza. El más significativo, y que preside la explanada y figura el Escudo Provincial, está abandonado. Hubo épocas en que los jardineros oficiales reponían semanalmente los prados y canteros del palacio de gobierno con pensamientos, panchitas, mimosas, vincas y demás especies florales. Y el Escudo Provincial se llenaba de colores: el sol, con flores amarillas, el gorro frigio, con rojas, el cielo celeste y blanco con piedritas celestes y blancas, los laureles, etc.

Cantero Escudo2

Pero bueno, la crisis actual, producto, según el gobierno nuevo, de la herencia recibida, no permite al parecer ni comprar plantas. Esta desolación se repite en muchos pisos del palacio: macetas otrora decorativas lucen vacías. Una, emblemática, en el segundo piso, donde funcionan las oficinas principales del Ministerio de Hacienda: un macetón blanco, con tierra seca y nada más, figura un gran cenicero.

Cantero Hacienda2

En la planta baja, otra maceta, de sección cúbica, otro páramo oficial.

Cantero cuadrado 2

¿Será para tanto la crisis? Ministro Kerchner: ¿en serio que no hay plata ni para unas semillitas? ¿No están exagerando un poco con la austeridad? ¿Y si los funcionarios devuelven sus teléfonos oficiales, que pagamos todos, y destinan ese dinero a ponerle un poco de color al palacio y sus alrededores? Los jardineros estarán encantados. Y los que atraviesan el páramo incoloro para ir a pagar sus impuestos, también.