Educación pública católica

Las denuncias se reiteran. La educación en Mendoza es (pretende ser) laica. Sin embargo las «prácticas confesionales» siguen arraigadas y todos miran para otro lado.

Jesús_Educa

Mucho se ha dicho sobre el laicismo de la educación provincial. La discusión abarca tanto charlas de café como debates legislativos y se repite periódicamente. Incluso fue una de las controversias centrales de los últimos capítulos del crónico tratamiento de la Ley de Educación Provincial.

En 2014, frente al inminente tratamiento del proyecto de ley en diputados y ante la presión de sectores de la iglesia, el exgobernador, Francisco Pérez, sugirió retirar la palabra «laica» del texto. Esta situación puso en crisis el tratamiento del proyecto aunque, rápidamente, desde la Comisión Bicameral de Educación desactivaron el conflicto.

La diputada Lorena Saponara (FPV) salió al cruce y aseguró que la laicidad estaría expresada en el articulado de la nueva ley. “La educación laica es una política de Estado”, afirmó, al tiempo que negó también haber recibido un pedido formal de que transitara en otro sentido.

El encuentro laicista

En aquella oportunidad fueron, entre otros, representantes del denominado Encuentro Laicista Mendoza quienes tomaron la posta de la discusión e interpelaron a la Comisión de Educación para evitar la eliminación de la palabra «laica». Durante aquella reunión, a finales de 2014, aprovecharon también para reiterar un reclamo casi tan antiguo como la legislación provincial en educación: el pedido de eliminación de las llamadas «prácticas confesionales» en las escuelas públicas estatales.

Estas prácticas confesionales incluyen tanto los actos relacionados a la Virgen del Carmen de Cuyo o el Patrón Santiago como la oración religiosa. La inclusión de estas conmemoraciones en el calendario de la Dirección General de Escuelas (DGE) ya ha transitado instancias judiciales y cuenta con el aval de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia.

Por esta razón el calendario 2016 de la DGE –aprobado a través de la resolución n° 0038/16- vuelve a contemplar las cuestionadas fechas. En el apartado 9 del Anexo 1, destinado a conmemoraciones, se advierte que en estas “fechas se realizarán actividades de gran significatividad, que exalten los valores de nuestra identidad nacional y con la participación de toda la comunidad educativa”.

La  fecha del Patrón Santiago se incluye dentro de las que “deberán ser conmemoradas en el transcurso de los días de la semana en que acontezcan, mediante el dictado de clases alusivas y actividades relacionadas con la festividad, las que serán organizadas por las autoridades de los establecimientos en forma tal que los alumnos profundicen en el conocimiento y significado de la fecha celebrada. El acto se llevará a cabo el día hábil anterior al feriado”. La cita es risible si este año se cumple a rajatabla: el 25 de julio, fecha del Patrón Santiago, es el primer lunes después del receso invernal y el día hábil anterior es el 7 de julio (con el agravante de que el 6 y 7 hay mesas en secundaria, el 8 es feriado puente). Debería, según reglamento, celebrarse el Patrono 20 días antes de la fecha y dos días antes del acto de la Independencia.

Para el caso del día de la Virgen del Carmen de Cuyo se propone casi la misma modalidad excepto que “el acto se llevará a cabo el mismo día o día hábil anterior si la fecha recae en sábado o domingo”.

Un crucifijo de muestra

El recaudo «laico» del proyecto de la Ley de Educación Provincial queda plasmado en su texto al advertir que “El Estado provincial tiene la responsabilidad principal e indelegable de proveer una educación gratuita, laica, obligatoria, integral, permanente, inclusiva y de calidad para todos sus habitantes”. Claro está que sin la aprobación de la norma el vacío legal es lo que prevalece en lo cotidiano de las vidas escolares.

Para el caso concreto de las prácticas confesionales, el calendario de la DGE agrega una nota aclaratoria en donde indica que “si un alumno y/o personal de la institución, por su concepción religiosa o filosófica, prefiere abstenerse de participar de dicha conmemoración, se le deberá eximir de estar presente”.

¿Pero qué sucede en el día a día? ¿Existe el mismo resguardo para quienes no acuerdan con estas prácticas? Numerosos reclamos se hacen escuchar a diario respecto de la disparidad de comportamientos en distintas instituciones educativas de la Provincia. En este marco, ZEPA recibió una denuncia, un botón de muestra de una problemática, que vuelve a presentarse cada año y que parece no tener solución por las autoridades de turno.

La fotos que a continuación presentamos retratan algunos espacios de la Escuela Técnica 4-104 «Ingeniero Carlos Fader», de Luján de Cuyo. Nuestra fuente advierte que la educación católica se encuentra fuertemente enraizada en este establecimiento, y que esta situación perturba a gran parte de la comunidad educativa que asiste, de manos atadas, a un caso más de lo que sucede en decenas de escuelas estatales de Mendoza. Para muchos, una cruz siempre ha sido algo «normal» en la decoración de una casa o de un espacio público. Para quienes predican la educación laica, es un atropello. Habrá que ver si, de una vez por todas, las nuevas autoridades logran que la teoría se ponga en práctica.

Direccion_Fader

Dirección de la Escuela Técnica 4-104 «Ingeniero Carlos Fader», de Luján de Cuyo.

Avisador_FaderAvisador de la Escuela Técnica 4-104 «Ingeniero Carlos Fader», de Luján de Cuyo.