‘Tener que decir algo’: H.I.J.O.S. e H.I.J.A.S. a 20 años de su fundación

La Agrupación H.I.J.O.S. Mendoza tras 20 años hace un balance de su recorrido político. El acto fundacional, la identidad, los escraches, lo que viene.

marcha 24 de marzo 2014 - foto de maría inés nieto
Marcha del 24 de marzo de 2014, (foto gentileza María Nieto)

 

En ZEPA sentimos que ciertas deudas con las generaciones pasadas son nuestra tarea pendiente, la de cada día, la que nos permite seguir y nos compromete a hacerlo. Transmitir el legado, no dejar de construir hacia adelante pero con la historia en la mirada.
La mirada… es esa brecha ancha que se pierde y se esfuma cuando alguno, alguna de los H.I.J.O.S. e H.I.J.A.S. empieza a hablar… esa especie de remembranza llena de silencios y respiraciones ahuecadas… preguntar por los orígenes de la agrupación, ese momento fundacional, se convierte en un viaje, 20 años en la memoria.

Los chicos y las chicas de H.I.J.O.S

“H.I.J.O.S se formó en varias partes del país al mismo tiempo. Tuvo que ver por un lado con un momento mediático, en 1995, en el que surgieron arrepentidos entre comillas, un momento de reactualización de algo que volvía de distintas maneras”. La charla con algunos de los actuales miembros de H.I.J.O.S Mendoza se centra en los vuelos de la muerte y las declaraciones de Scilingo, en un contexto en el que al excapitán de corbeta no se le podía hacer absolutamente nada y su libertad estaba garantizada. “Lo otro tuvo que ver con cuestiones más biológicas”, explican. “Las edades que teníamos muchos de los hijos de desaparecidos, de presos, de exiliados, rondaba los 18 años. Fue una etapa de definiciones, de pasaje lento a la vida adulta. Fue un momento en muchos de nosotros donde sentimos que no debíamos dejarlo pasar, se erigió ante nosotros un ‘tener que decir algo’”.

El contacto se fue facilitando porque varios pertenecían a familias que eran miembros de organismos de derechos humanos o estaban conectados, integrados a esos lugares, como el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (MEDH) que en Mendoza tenía el mayor contacto con los hijos e hijas de desaparecidos/as.

“Nos empezamos a llamar telefónicamente y convinimos la primera reunión que fue en el MEDH”, recuerdan ya con la voz haciendo pausas. “Ahí nos enteramos de que habían pasado cosas similares en Córdoba, en Buenos Aires, en Tucumán”. La tarea más urgente por aquellos meses de mediados de 1995 era organizarse y luego decidir qué hacer, cómo hacerlo, para qué.

“Las primeras reuniones todos las recordamos como algo muy emotivo. Se hablaba en muchísimos casos por primera vez en público”.

Se trató de un momento de encontrarse, identificarse, hacerse cargo, participar, intercambiar con otros y otras a los que les había pasado lo mismo, habían vivido experiencias similares de soledad, de silencio. De dictadura, de exilio.

 

Agrupación político-afectiva

Gentileza de H.I.J.O.S.
Foto gentileza de H.I.J.O.S.

 

Con el tiempo se hizo palpable la necesidad de hacer pública la existencia de la agrupación ya que circulaba falsa información e incluso desinformación acerca de lo sucedido durante la dictadura.

En septiembre de 1995 se realizó un Recital de presentación en el Teatro Pulgarcito donde tocaron varios artistas y tuvo una enorme convocatoria. “¡Se llenó el Pulgarcito, estaba rebalsado de gente! Fueron los primeros mensajes de que había necesidad de hablar y de que había gente que nos acompañaba de una u otra manera”, cuentan mientras muestran fotos del lugar atestado de jóvenes.

Para la presentación se redactó un documento que marcó el nacimiento y dio cuenta de la identidad de los H.I.J.O.S. e H.I.J.A.S., que aunque en lo concreto de la agrupación también eran hijos e hijas de exiliados y presos políticos, en aquella redacción original solo aparecieron como los descendientes de los desaparecidos.

Gentileza H.I.J.O.S.
Gentileza de H.I.J.O.S.

 

A partir de ese acto fundacional H.I.J.O.S. fue perfilando una línea cada vez más volcada a lo público, sin descuidar lo vincular. En 1996 se realizó un congreso nacional en Córdoba. Allí participaron más de 500 miembros de todo el país. “Todos los que participamos de eso volvimos con otra cabeza”, acuerdan en Mendoza. La mayoría no había tenido participación política previa y coinciden en que tenían más dudas que certezas. Sin embargo, lo que sí emergió con contundencia de aquellos encuentros nacionales fue la definición de “agrupación político-afectiva”.

Era una organización con una pata necesariamente política pero con un costado que se explicaba solamente por lo vincular, los lazos basados en otras cosas que no pasaban por definiciones políticas sino por experiencias profundamente intensas, vitales, que los excedían y los cobijaban.

La marca generacional: la alegría, el ruido, los escraches

Foto gentileza de H.I.J.O.S.

 

Los escraches tienen un sello de origen que indiscutiblemente remite a H.I.J.O.S. No obstante, en la historia de la agrupación aparece un recorrido previo que tiene como desenlace los escraches pero que no los ubica, por supuesto, como la única gran acción militante. “Los escraches tienen una previa relacionada con la incorporación a las marchas de una manera de participación mucho más ruidosa, más alegre […], una sintonía con el movimiento murguero que nacía en Mendoza en ese momento, empezaron a ir los estudiantes secundarios, cambió la dinámica de los actos relacionados con memoria y justicia… estaban los murgueros, la gente de teatro, un perfil diferente por una cuestión generacional”, enumeran recordando.

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Gentileza de H.I.J.O.S.

 

Por la misma época hubo algunos ataques personales hacia Astiz tras lo cual empezó a gestarse la idea de que había que organizar de algún modo las formas de repudio. Los H.I.J.O.S explican que al principio ni siquiera tenía un nombre y tampoco las acciones impactaban de la misma manera en Buenos Aires, en Jujuy o en Tucumán donde se escrachaba a la misma persona que era gobierno. Con el tiempo se logró lo que fue el objetivo más importante que era la condena social ante la imposibilidad de las condenas legales.

“Los juicios eran impensables en aquel momento”, recalcan. La consigna era “si no hay justicia, hay escrache”.

Implicaba un compromiso colectivo de los vecinos y de la sociedad en general. “Fue muy notable la recepción positiva por parte de los vecinos. Se intentaba controlar lo más posible toda la acción. Eran situaciones de mucha tensión”.

En Mendoza hubo 9 escraches entre los realizados a personas e instituciones como el excentro clandestino de detención ilegal D2. El primer escrache se efectuó 1999 y el último, al juez Bento, fue en 2006.

40 años: aprender a hablarle a los que siguen

Se cumplen 40 años del Golpe de Estado más largo y sangriento que tuvo nuestro país este 24 de marzo. “Para muchos es la edad que tenemos… Cambió tan drásticamente el escenario político… podría haber sido una celebración de la resistencia y el avance de los derechos y ahora es en defensa de lo que se ha logrado y un llamado de atención de lo que puede venir o que ya está viniendo”, reflexionan al terminar la charla.

El balance de los 20 años de activismo de los H.I.J.O.S. e H.I.J.A.S hace paradas obligadas en su relación con las Madres, con Abuelas, con la Comisión Hermanos, con los nietos y nietas recuperados, con las marchas ayer caminadas en soledad y hoy multiplicadas. Sobre el cierre, el desafío al que no rehuyen expresa con claridad: “tenemos que aprender a hablarle a los que siguen, transmitir experiencias y herramientas para que algunas cosas no pasen y otras sí vuelvan a pasar. Por ejemplo, volver a discutir alguna vez la posibilidad de revolución. La urgencia está dada porque en nuestras preocupaciones está involucrada la vida, si te están matando o si hay posibilidades de que el Estado te vuelva a asesinar”.

 

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