Opus Inconclusa: sin clases en Música

O “La inconclúsica”, según pudiera tararear una ocasional Violeta Parra que hubiera acompañado a estudiantes y docentes de Música que este miércoles resolvieron continuar en asamblea pública para visibilizar el reclamo por el incumplimiento del Rectorado de la UNCUYO sobre las refacciones de su sede el próximo lunes, cuando comience el cursado en el resto de las facultades. También se rechazó la propuesta para un turno especial de exámenes y se condicionó el inicio del 4 de abril a una habilitación clara y representativa.

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Fotografía: Manotazos

La desidia de varias gestiones y los incumplimientos del Rectorado durante los dos últimos años derivaron en que finalmente las carreras de Música -a diferencia del resto de la comunidad académica-, no comiencen las clases este 21 de marzo. La situación comenzó a desbordarse a finales de 2015 con la clausura definitiva de la vieja Escuela de calle Lavalle y explotó a partir de mediados de febrero cuando, entre funcionarios a cargo de la obra por parte de la UNCUYO y “Cicconi” -la empresa constructora-, volvieron a incumplir los plazos de entrega de techos que son un colador y diferir los plazos, primero para la última semana de marzo y luego para el 29 de abril. Todo terminó por tomar ribetes sospechosos con irregularidades contractuales y vinculaciones de personal de las áreas de Obras y de Finanzas, algunas de ellas denunciadas delante del rector Pizzi en una escandalosa reunión del Consejo Superior hace dos semanas, cuando el director de la obra, Gustavo Gallego, increpó y amenazó a los consejeros estudiantiles de la Facultad de Artes y Diseño.

Estudiantes y docentes resolvieron que este lunes 21 no empezarán las clases por no estar el edificio en condiciones ni asegurados sus derechos, pero sí concurrirán a los lugares de trabajo y cursado, confluyendo hacia el mediodía al Rectorado, donde realizarán actividades artísticas y clases públicas como reclamo.

Ya 2015 fue un año de cursado irregular para el estudiantado de Música, muchas veces diseminados por aulas de otras facultades, cuando no en pésimas condiciones en los cursos del edificio propio inaugurado en 2010, que además de las refacciones obligadas por terminaciones nunca hechas tiene pendiente la segunda etapa de la obra, que es otro edifico aledaño para los instrumentos. Así pasaron mesas de exámenes, turnos de consultas e incómodas prácticas de instrumentos como con los pianos, cubiertos con plásticos que “terminan hechos una pileta cuando llueve”. Hasta que las condiciones se hicieron insostenibles y entre docentes y estudiantes, de manera asamblearia, fueron reconduciendo un reclamo que ya lleva cinco años y en noviembre y diciembre pasado debieron renunciar a las mesas de examen, medida que continuaron en febrero y reiteraron ayer respecto a las mesas especiales que propuso la Secretaría Académica de la Facultad.

Quedó claro, después de casi tres horas de activo debate del que participaron en Diseño cerca de cien personas -al final votaron poco menos de setenta-, que a pesar de lo que afecta en rendimiento a las y los estudiantes, como en aspectos académicos y administrativos a profesoras y profesores, la lucha encaminada por sus derechos persistirá hasta que la emergencia edilicia cese.

Mojado sobre mojado

Juan Ignacio Rojas -presidente del centro de estudiantes de Artes- y Cristian Rojas -secretario del centro en Música-, ambos de AgrupArte, comunicaron las novedades en torno al conflicto después de las agresiones a Nicolás Gombau y del hallazgo de irregularidades: se puntualizó que si Pizzi tuviera voluntad de investigar lo que en el Consejo Superior intentó desdibujarse como una “opereta”, tiene el video de las amenazas a disposición. Destacaron que la visibilización y el reclamo “hicieron que algo moviera al Rectorado”, porque de golpe “pasaron a trabajar diez obreros en los techos, cuando durante las semanas de 2016 iban dos” y se desplazó el rol central que tenía Gallego por una comisión supervisora. Esta comisión realizó una inspección al edificio, con representantes estudiantiles y docentes más personal de la Dirección de Carrera; el vicedecano Luis Sarale, el consejero e ingeniero Ricardo Úngaro, con funciones en áreas de “edificación y campo”; y el arquitecto Damia, contratado para la segunda etapa, por cuyo atrasado cronograma la institución ya comenzó a recibir apercibimientos y multas.

Fotografía:

Fotografía: Manotazos

Juan Ignacio explicó que pudieron ver “varias cosas que vienen desde hace años”, como los pianos en riesgo de inundación, la “iluminación imposible” de los cursos y el deterioro general por la humedad. Sobre el final del recorrido llegó Gallego, mantuvo “un acostumbrado entredicho” con el vicedecano, anunció que iba a dar la habilitación eléctrica porque ya se había cambiado el sistema de seguridad de disyuntores, térmicas y tableros y soslayó el problema del agua circundante, “porque si no llueve el techo no se moja…”.

Gallego a su vez fue desdicho por el ingeniero eléctrico Manzur, quien señaló que no consideraba el trabajo terminado y que no se podría habilitar hasta fin de mes. Entonces, en base a los técnicos, Gallego y Cicconi, se estima que a finales de mes estará lista la estructura y la colocación de chapas para el techado y faltarían la placa cementicia, canaletas y terminaciones, por lo cual surgió un nuevo compromiso de las autoridades para que el lunes 4 de abril esté habilitado el edificio y puedan iniciarse las clases con alguna normalidad. También es firme la posición de docentes y estudiantes sobre que tampoco aceptarán habilitaciones parciales.

Un son grupal

Con la frase “Gallego es el tapón que hace saltar la térmica y la térmica la regulan otras personas”, alguien resumió lo que la asamblea ya había evaluado como “que no nos corran el eje por él”. Arturo Tascharet es docente y secretario académico de Música, cuya Dirección también fue valorada en general por estudiantes y docentes, debido a su buena voluntad y disponibilidad para armonizar dentro de la emergencia realidades que afectan a toda la comunidad, así como  intentar cumplir con el cronograma académico colaborando con el colectivo mediante reprogramaciones y consideraciones ante el reclamo. Comunicó consejos sobre las inscripciones anuales, consideraciones a tener en cuenta del calendario y la agenda universitaria y limitaciones que todos iban a tener, más allá de flexibilidades -como sacar las restricciones en las materias condicionales y obviar los rendimientos negativos-, la buena predisposición y la posibilidad de que el 4 de abril se pueda cursar.

Fotografía:

Fotografía: Manotazos

Finalmente la propuesta de Tascharet, para fijar un turno especial de exámenes los días 27 y 28 de marzo y 1 de abril, no fue acogida en los votos a mano alzada, luego de un extenso debate: así sea en aulas de otros edificios no está asegurada la posibilidad de poder utilizar los pianos para estudiar Armonía u Orquesta -muchos llevan seis meses sin tocar-, o que quienes practican percusión no puedan hacerlo, dado que en el sitio que les prestaron hay restricción sonora justo en el horario de las cátedras, o la indefinición respecto de los espacios prestados para clases y consultas de materias que se daban en calle Lavalle.

En definitiva: “yendo juntos, navegando con certezas en este mar de dudas” -como mencionó un profesor, valorando la importancia de la lucha y solidaridad colectiva sostenida-, estudiantes y docentes resolvieron como estaba estipulado en la asamblea anterior, que este lunes 21 no empezarán las clases en Música por no estar el edificio en condiciones ni asegurados sus derechos, pero sí concurrirán a los lugares de trabajo y cursado, confluyendo hacia el mediodía al Rectorado, donde realizarán actividades artísticas y clases públicas como reclamo. Hacia fin de mes no habrá mesas y el 4 de abril, solamente si están aseguradas y revisadas las condiciones, ingresarán a su Edificio.

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