Al Lic. Jaime Correas

Foto: Prensa Mendoza

Foto: Prensa Gobierno de Mendoza

 

La opinión de una Mamá sobre las expresiones y actitudes del Director General de Escuelas.

Antes que nada y para evitarle trabajo, hoy que estamos averiguando tanto de que procedencia política es cada reclamo así se puede descalificar más rápido, le aclaro que no soy de ningún partido, tengo una intachable trayectoria de votar a los que pierden y toda mi militancia ha sido de izquierda y hoy por hoy, cuando puedo, colaboro en la lucha por la defensa del agua de Mendoza (¡que no se negocia!).

Al margen de todo esto, hoy le escribo exclusivamente como “mamá”. Tengo una bella hija de ocho años que asiste a una escuela pública con la que estoy bastante conforme, sobre todo porque tiene excelentes compañeros con quienes se acompañan día a día y crecen juntos en un lindo ambiente de colaboración y solidaridad. Tenemos un fuerte y generoso grupo de padres que siempre estamos dispuestos a ayudar a la escuela, aportar todo lo que podamos y estar presentes. La escuela tiene todas las falencias que puede tener cualquier escuela pública pero igual seguimos apostando a lo público sobre el privado.

Volviendo a lo que quería decirle, escribo esto justo dos minutos después que leí que hoy había paro nuevamente. El otro día me quedé con mucha bronca adentro cuando escuché sus comentarios sobre cuánto lo habíamos defraudado los padres que no mandamos nuestros hijos a la escuela cuando hay paro y sobre esa descabellada idea suya de ir a la justicia a demandar a nuestros docentes. Hoy hay paro y no mandaremos a nuestra hija a la escuela. Dado que usted tiene los medios a su favor y disposición y yo no, le escribo para contarle lo errado de sus percepciones. No mandamos a nuestra hija a la escuela porque si nos importa que mejore el sistema educativo. Como usted no es docente, quizá no sepa que la asistencia a la escuela no es lo único que permite que los niños aprendan, sobre todo con calidad (término que les gusta mucho usar a los funcionarios de educación y esta de súper moda en los medios).

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Foto: Coco Yañez

La enseñanza de calidad depende de mucho más que faltar un día a la escuela y es sólo posible cuando hay maestras que no están cansadas de trabajar en doble turno, agotadas a mitad de la mañana y solo sabiendo que todavía les queda bastante para completar una jornada que termina a las 18 hs. en el aula, sólo para llegar a su casa probablemente una hora más tarde sólo a trabajar en las tareas y clases del otro día, además de cumplir seguramente su otro rol de madre y ama de casa. La educación de calidad se logra cuando se valora la tarea de nuestros docentes, se les paga bien, se los apoya, se los reconoce, se los capacita y no con verborragia vacía vertida en actos públicos con el fin de ganar elecciones o mantener altos los niveles de aprobación de un gobierno. Se logra todos los días, permitiendo a los maestros y maestras tener un salario digno que los y las alivie de trabajar doble turno y no estar exhaustos frente a nuestros hijos. Se logra con máximo veinte alumnos por aula, no treinta como en el grado de mi hija.

La educación de calidad no se logra imponiendo un ítem aula que sólo presiona más la tarea docente y les pone más restricciones como trabajadores violando todos los derechos ganados hasta ahora. Es por esto que no mandaremos a nuestra hija a la escuela hoy y es por esto que no iremos a la justicia a demandar a nuestros agotados docentes por hacer paro. Por esta misma razón, si los docentes hacen una marcha iremos a acompañarlos, porque si nos preocupamos por el sistema educativo y la calidad de la educación de nuestra hija.

Le quiero dejar bien claro que no comparto los criterios de la dirección oficial del SUTE y que me hubiera encantado escuchar el debate sobre la “educación en Mendoza” que le propuso la lista Marrón del SUTE de Godoy Cruz. Me hubiera gustado verlo a usted participativo, tolerante, accesible y abierto a la comunidad, elementos indispensables para lograr una educación de calidad. Le digo esto como una persona pensante y política, no partidaria ni de militancia motivada por intereses egoístas. Usted en su cargo estará solo un tiempo, a nosotros nos quedan muchos más años por delante para pelear por la educación de nuestros hijos. Espero que cuando ya no sea funcionario, y seguro esté de nuevo en la oposición, me lo encuentre apoyando a los maestros que hacen paro, como sucede siempre en este eterno partido boca-river que juegan los políticos argentinos.

En medio de la escritura de estas líneas, leo otro titular con declaraciones suyas, y no pude más que enojarme más aún. No nos ponga de rehenes a los padres, tirándonos las frasecita esa de que por la constitución es obligación llevar a nuestros hijos a la escuela, no pretenda romper la huelga amparándose en nosotros. Creo que se equivoca mucho en esto y lo libero de la preocupación que dice usted tener por nuestros hijos. De ellos y ellas nos encargamos nosotros. Usted cumpla con lo prometido en campaña por el gobernador, que dijo en sus discursos que quiere docentes contentos. Eso se logra con salarios dignos.

Por mi parte eso es todo. Usted sin duda seguirá ejerciendo la arrogancia política en la que se sumergen los funcionarios tan pronto como juran y adquieren su investidura. Nosotros seguiremos aquí, en el día a día, defendiendo a nuestros docentes y cuidando a nuestros hijos e hijas porque nos importa la calidad de su educación.

Le mando los saludos de nuestros docentes en lucha, ¡ojalá los reciba!

Cordialmente, Cecilia Pereyra, Mamá.
DNI 17.650.096

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