Millones para el vino

El dinero que trajo Macri no impacta  en los pequeños productores vitivinícolas. La decisión de emplear esos fondos para comprar el sobrestock vínico no beneficia a la parte más castigada y numerosa de la cadena de producción.

Gentileza Gobierno de Mendoza

El operativo de compra de vino que puso en marcha el gobierno de Mendoza no repercute en la realidad de los pequeños productores vitivinícolas. Se confirmó una de Perogrullo, los elaboradores de baja escala ya habían vendido sus vinos. A días del cierre  la operación reportó compras por debajo del 5% de lo que se calculaba.

La iniciativa provincial se puso en marcha con  $50 millones,  fondos que el presidente Macri anunció  para el sector, el 28 de enero,  en una pequeña finca de Las Heras.  “Elegimos este lugar, porque aquí es donde se produce realmente nuestra uva y están los beneficiarios, que son los pequeños productores”,  dijo el gobernador Cornejo en aquella oportunidad.

No obstante la medida no dio los resultados que esperaban. La marcha del operativo confirmó lo que se sabía a las claras: el excedente vínico está en manos de los grandes comercializadores y se necesitan otras herramientas para impactar en el eslabón más alejado del mercado y el más amplio -15 mil productores en toda la provincia-.

El gobierno preveía sacar del mercado entre 50 y 60 millones de litros de blanco genérico para achicar el sobrestock, que se calcula por encima de los 120 millones. Pero desde que se inició el operativo, el 23 de febrero, sólo se compraron 2,5 millones de litros, que corresponden a 52 productores. A 10 días del cierre no se espera que las cosas cambien demasiado.

La lectura que hacen referentes del sector es que el equipo económico de Cornejo  siguió el reclamo de los grandes para solucionar el problema de los chicos. Porque si bien el precio del vino es mejor que en 2015 – pasó de $1,7 a $2,6– no impactará en el valor de la uva, que es la moneda de los productores primarios.

Así las cosas, el alza del precio de vino por ahora se mantiene lejano, al igual que los beneficios que traería la “actualización” del tipo de cambio y la eliminación de las retenciones a la exportación.  Los de arriba aseguran que el derrame dignificará, los de abajo dudan que haya una distribución justa en la cadena.

Sólo queda esperar que el devenir de una cosecha desmejorada tonifique el precio. Es la realidad más propicia en el medio de una campaña marcada por el incremento de los insumos y las fuertes subas tarifarias.

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