Desnudas en el Tajamar

Las grandes bañistas. Pierre-Auguste Renoir, 1884-1887.

Las grandes bañistas. Pierre-Auguste Renoir, 1884-1887.


«Una cosa es la libertad otra muy distinta el libertinaje»,
sentenciaba una señora hace unos días mientras leía en el diario la publicitada polémica por los supuestos atributos éticos de una postulante a reina vendimial.

La candidata al trono vitivinícola de la Ciudad Capital (sin viñas) osó en exponer imágenes de su cuerpo en las redes sociales y esa demostración impúdica irritó a los hipócritas mendocinos que castigan verbalmente con saña a una mujer libre, al tiempo que consumen abundantes publicaciones de los diarios digitales, donde las tetas y los culos son unas de las principales noticias.

«Se han perdido los valores», se escucha de cuando en cuando. «Esto antes no pasaba», repiten sin dudar las bocas conservadoras conmovidas por el desafío a la mojigatería menduca.

Pero… ¿esto antes no pasaba?

Francis Bond Head, nació en 1793 en Hermitage (Inglaterra). Por negocios mineros le tocó visitar en 1825 nuestra provincia. Como era frecuente entonces, el viajero europeo dejó registro escrito de su experiencia en una crónica que hoy mismo puede seguir interpelando a la moralina cuyana.

“Tan pronto como el sol se pone, la Alameda se llena de gente, y el aspecto es muy singular e interesante. Los hombres se sientan en mesas fumando o tomando nieve: las damas se sientan en bancos de adobe a ambos lados del paseo”, describe Bond Head como una postal del tradicional recorrido de la Ciudad.

Postal de la Calle San Martín. Canal Tajamar. Ciudad Capital de Mendoza. c.1890. http://mendozantigua.blogspot.com.ar

Postal de la Calle San Martín. Canal Tajamar. Mendoza, 1890. http://mendozantigua.blogspot.com.ar

 

Pero eso no es todo, en el mismo texto el visitante inglés ofrece una exquisita pieza literaria donde manifiesta su estupor por las costumbres públicas de las féminas de la pequeña ciudad de barro: “Difícilmente se dará crédito a que, mientras la Alameda está llena de gente, mujeres de todas las edades, sin ropas de ninguna clase o especie, se bañaban en gran número en el arroyo que literalmente limita el paseo. Shakespeare nos dice que la “más cautelosa doncella es bastante pródiga si descubre sus encantos a la luna”, pero las damas de Mendoza, no contentas con esto, los muestran al sol; y tarde y mañanas realmente, se bañan sin traje alguno en el río Mendoza, cuya agua rara vez llega arriba de las rodillas, hombres y mujeres juntos; y, por cierto, de todas las escenas que he presenciado en mi vida, nunca vi otra tan indescriptible.”

Mujeres de todas las edades, completamente desnudas, bañándose con hombres a plena luz del día en el canal Tajamar de la Alameda (que el autor confunde con el río Mendoza).

Hace 190 años no existían reinas vendimiales, ni twitter, ni facebook. Tampoco los transeúntes que paseaban a la vera del zanjón de las bañistas hacían tanto escándalo. Sólo queda el testimonio de un puritano inglés que pareciera decir “esto en el mundo civilizado no pasa”.

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *