¡Que viva el fútbol, que viva!

Recorremos por estos días otra fecha de un nuevo torneo de transición. En estos años el fútbol argentino padece de transición crónica. En el medio de desarreglos políticos y económicos, FIFAGate mediante, la Asociación de Fútbol Argentino (AFA) y el gobierno nacional definieron una nueva estructura para el programa Fútbol Para Todos.

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Fútbol para todos nació en el año 2009. La iniciativa tuvo como objetivo democratizar el acceso a la televisación de los partidos de fútbol del máximo campeonato que organiza la AFA. Hasta ese momento la empresa TSC tenía la exclusividad para la trasmisión de los partidos y de los goles a través del programa Fútbol de Primera de Canal 13. En contraprestación la empresa abonaba 268 millones de pesos anuales. Sin embargo problemas económicos de varios clubes, principales destinatarios de estos fondos, hicieron que la AFA buscara renegociar el contrato con la empresa.

La respuesta de TSC fue negativa y habilitó la entrada en escena del Estado Nacional. Se acordó una asociación por diez años con la AFA para la trasmisión de todos los partidos de fútbol por canales de aire y, por lo tanto, en forma gratuita. La AFA recibía a cambio 600 millones de pesos anuales en el primer tramo del acuerdo.

El proyecto original buscaba ser sustentable a partir de la obtención de recursos provenientes de la venta de publicidad. Esta idea original naufragó y salvo algunas excepciones la publicidad nunca llegó. El espacio en cambio fue aprovechado para dar a conocer actos de gobierno, campañas de concientización, etc. Se argumentó que la plata que hasta ese momento se ponía, con este mismo objetivo, en medios privados era la plata que ahora se destinaba al fútbol. De esta manera se obtenían los derechos de televisación de partidos y se generaban espacios publicitarios.

«los 5 o 10 pesos mensuales que cuesta el FPT a cada ciudadano argentino fueron objeto de abuso en los medios privados comparados con otros subsidios»

Esta política fue ampliamente resistida por amplios sectores de la oposición política, en sintonía con las empresas privadas que vieron sus intereses afectados. El eje de la crítica era que el Estado no podía darse el lujo de gastar ese dinero en transmisiones de fútbol ya que existían otras prioridades. En el año 2015 el Estado Nacional destinó a Fútbol Para Todos 1836,95 millones de pesos.

A partir de la asunción del nuevo gobierno todo cambió. El presidente Mauricio Macri designó como coordinador de Fútbol Para Todos a Fernando Marín y a través de su gestión comenzó a reformular el programa. El presupuesto para el año 2016 asciende a 1894,37 millones de pesos. Sin embargo los mejores partidos fueron revendidos a la televisión privada (Canal 13/Clarín, Canal 11/Telefónica, Canal 2/Vila-Manzano) a 135 millones de pesos, cifra que debe restarse a los 761 millones que pagará el Estado en este cuatrimestre.

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El presidente Mauricio Macri junto a Fernando Marín, coordinador de FPT.

En una nota publicada recientemente el periodista de La Nación, Ezequiel Fernández Moores, advierte sobre el descontento de algunos dirigentes de fútbol: «Es el inicio del fin, la confirmación de que se termina una política. El dirigente, amargado, me habla de los hinchas de Boca en Jujuy o de River en Usuahia con derecho a ver a su equipo. Y, aunque acepta el debate, cree que los 5 o 10 pesos mensuales que cuesta el FPT a cada ciudadano argentino fueron objeto de abuso en los medios privados comparados con otros subsidios. Hacerse fuerte desde el Estado o favorecer al sector privado -me dice el dirigente, que huele a futuro codificado-, siempre se trata de una decisión política».

Durante la gestión kirchnerista los canales tenían la posibilidad de reproducir la totalidad de los encuentros sin costo alguno. La condición era respetar el contenido de origen. A nivel nacional las señales líderes en audiencia no tomaron esta propuesta. Tal vez la imposibilidad de obtener ganancias pudo más que el costo cero. En la provincia sucedió algo similar, sólo Canal 7 (de Vila-Manzano) fue la pantalla en la que muy esporádicamente –y principalmente en los últimos años- se retransmitían algunos partidos. Hoy las principales pantallas del país están repletas de fútbol y la marca Fútbol Para Todos ha desaparecido de las transmisiones.

Lo que viene, lo que viene… Para el corto plazo el gobierno planea otorgar los derechos a los canales privados a través de un proceso de licitación. Se estima que la fecha será julio, una vez finalizado el actual torneo y elegidas las nuevas autoridades de la AFA. Será la oportunidad para exigir más dinero aunque también puede ser un paso más hacia el regreso del fútbol pago. Es extraño que la nueva gestión no haya analizado la posibilidad de optar por mejorar la comercialización de las transmisiones. Quizá de esa manera en lugar de lograr que el Estado ponga menos consigue que recaude más. Tal vez así cada ciudadano hubiera ganado 5 pesos al mes y sería aún el dueño de la pelota.

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